El Dépor supera al Betis y apunta al campeonato de invierno

Alfonso Andrade Lago
ALFONSO ANDRADE A CORUÑA

DEPORTES

XURXO LOBATO

Roy Makaay y Sergio, de cabeza, apuntillaron al incómodo conjunto andaluz Gordo, muy gordo es el cero que se merece Juande Ramos, técnico del Betis, por no enterarse de la estratagema de Irureta con la falsa posición del holandés Makaay. Y van unos cuantos partidos con el asuntillo de la banda. Roy se pega a la derecha cuando el Dépor defiende, pero se incrusta como un segundo ariete, junto a Tristán, en ataque.

22 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Capdevila arrastró a media defensa con su desmarque por la banda. Fran vio con maestría la posición de Makaay, absolutamente solo, y el holandés tuvo todo el tiempo del mundo para revolverse y tirar una sotanita a Prats. Ramos y la defensa del Betis todavía se preguntaba al llegar a Sevilla, de dónde había salido el ariete deportivista. El Dépor quiso despedir a su afición con dulces y agasajó el exquisito paladar de Riazor con un fútbol de etiqueta negra, que rubricó la candidatura de los coruñeses al campeonato de invierno. Próxima cita con el liderato, el Bernabéu ante el Real Madrid. Tristán, Makaay, Duscher, Sergio y, sobre todo, Fran y Valerón, soberbios, trenzaron al primer toque jugadas de altísima calidad que no tuvieron más premio porque el Deportivo aún no está a tope en los metros finales. Con el Betis abierto por el primer gol, la suerte se alió con Prats. Diego le dobló las manos de un formidable derechazo, y el meta se encontró el globo que hizo el balón sobre la línea. Pero qué caro está el remate en el Dépor. Makaay no tira cuando dispone de posición, a Sergio se le van todas a la derecha, Tristán se empeña en hacer eslalon en solitario ..., y el gol no llega. Lo intentó el cuadro coruñés a la contra, pero su leve repliegue terminó por entregar el mando en la medular a Ito y los suyos, que ganaron la parcela ancha antes del descanso y generaron ocasiones para nivelar un partido que el Dépor pudo tener en el bolsillo al cuarto de hora. Tras el descanso, el partido volvió a ser para el Deportivo, espoleado por la fuerza de un Capdevila sensacional. Tristán tuvo la oportunidad de marcar el gol de la tranquilidad, pero Prats estuvo más vivo en el mano a mano. Una vez más, el pase entre líneas, de Fran. Irureta cambió el tercio cuando dio entrada a Víctor. Tristán, a la caseta, y Makaay, en punta. La contra, un hecho. Y así llegó el gol de la tranquilidad. Un maravilloso envío de Víctor que un cabezazo de Sergio envió a la red. El Deportivo continúa vivo y coleando en la lucha por las posiciones privilegiadas, que incluso puede mejorar en el regreso de las vacaciones navideñas.