DEPORTIVO Arriesgada y peligrosa para el Deportivo es la situación por la que atraviesa el césped del estadio. José Manuel Calderón, ingeniero responsable del tapete de Riazor, vuelve a llamar la atención sobre el asunto después de haber elevado ya un informe a la presidencia del club. Éste fue remitido al cuerpo técnico para que todos, incluidos los jugadores, conocieran el problema.
18 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Calderón asegura que «las heladas y los rondos practicados por el equipo están siendo perjudiciales y, en el caso de que no se ponga remedio, los daños pueden llegar a ser permanentes hasta el mes de marzo». El problema, en síntesis, es que hasta la primavera no germinará la semilla que pudiese sembrarse. Calderón dice que está harto de exponer el problema y de que nadie asuma que «Riazor no es un campo de entrenamiento», sino de competición. «Mexan por un e hai que decir que chove», lamenta cuando el equipo se queja del estado del campo. «Lo que no impide -añade- que uno intente tener el campo en las mejores condiciones, pero si siguen los rondos será imposible». Las mayores dificultades llegarán a partir de enero y hasta marzo, cuando Riazor tendrá que sufrir un elevado número de partidos por la disputa de la Copa del Rey -si el equipo continúa en ella- y el regreso de la Liga de Campeones. Hay que añadir a los encuentros, cada entrenamiento del día anterior, que el equipo celebra siempre en el estadio, a puerta cerrada. Y los principales perjudicados, según Calderón, serán los jugadores, porque «la pelota rueda bien», especialmente por las bandas, que son las zonas más dañadas.