El Dépor alcanza los cuartos de final de la Copa sin jugar

La Voz

DEPORTES

El Hospitalet cumplió la amenaza y no acudió al Mini Estadi El fútbol dijo no. Desde un par de despachos, pero dijo no, y el Dépor se clasificó anoche para cuartos de final de la Copa del Rey prácticamente sin bajar del autocar. La incomparecencia del Hospitalet, su rival, da el pase directo a los blanquiazules que tampoco deberán disputar el encuentro de vuelta. Y lo peor es que, aun sabiendo que los catalanes no se presentarían, los coruñeses tuvieron que representar la ridícula pantomima del fútbol sin partido con la tele por testigo.

11 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

¡A ganar, eh!, fue el irónico grito de guerra de los jugadores del Dépor cuando salieron a calentar al Mini Estadi. Eran las nueve menos cinco de la noche y sabían de sobra que el partido no se iba a jugar. «Pero al menos nos movemos un poco», razonaba Héctor. Sobre el césped, mucha confusión, más de cincuenta periodistas en fuera de juego y los cámaras de la autonómica catalana en sus puestos para tomar las imágenes de un duelo inexistente. En la grada más alejada, cuatro seguidores del Dépor aplaudían los ronditos dirigidos por Paco Melo. Y dentro del vestuario, Irureta, el delegado de los coruñeses y el del FC Barcelona, permanecían atentos a los que decretase el colegiado vasco Iturralde González. Y para desgracia de todos los presentes, el árbitro vasco dijo que la agonía debía durar «hasta las diez (momento de la firma del acta)», y que «todo el mundo en sus puestos». Y ya nada libró al Dépor de dos horas de tedio en el Mini Estadi. En un alarde de lógica aplastante, la megafonía del estadio ya había anunciado lo siguiente: «de no presentarse el Hospitalet, el partido no podrá celebrarse». Mientras el Deportivo esperaba de brazos cruzados, los jugadores catalanes descansaban «en casita, con la mujer y los hijos», como dijo Javi García, capitán del equipo. Los jugadores del Hospitalet se entrenaron de 17 a 18.30 horas en su estadio, con el tan jaleado césped artificial, que no es mucho mejor que el de A Torre. En ese momento ya estaba claro que no habría partido. El estadio, utilizado para béisbol durante los juegos olímpicos de Barcelona, está francamente bien. Tuvo en su día césped natural, y algún ilustrado mandó cambiarlo. El sintético obligó a diez jugadores del Hospitalet a entrenarse con pantalón largo por aquello de los rascones. Pero nada impidió al presidente Miguel García, darse un baño de masas en la grada. A las 21.30 horas, una decena de hinchas del Hospitalet llegaron al Mini Estadi para burlarse del Dépor. Gritos de ¡fuera, fuera! y, una vez más, la melodía La gallina Irureta, con músico de Los Payasos.