La nueva vida de Couto

MARTIÑO SUÁREZ PONTEVEDRA

DEPORTES

FÚTBOL / PONTEVEDRA

08 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

En Orihuela pueden presumir de haber tenido como vecino a Miguel Hernández, uno de los poetas proletarios más brillantes de la primera mitad del siglo XX. Puede uno estar seguro de que Hernández no pensaba en fútbol cuando escribió El rayo que no cesa, pero el equipo de su localidad natal pasa este año por su grupo de Tercera División como un auténtico relámpago. Invicto hasta el momento, el Orihuela ha acogido en su vestuario a un histórico goleador del Pontevedra Club de Fútbol: Pablo Couto ha cambiado la camiseta granate por una amarilla. La despedida de Couto, al final de la temporada pasada, simbolizó como ningún otro evento la intención de la nueva directiva del Pontevedra de pasar página después de una liga nefasta. Con el capitán Vázquez, Couto había sido el emblema del equipo durante más de un lustro. Lejos de haberse hundido como futbolista, puso tierra de por medio y se marchó a Alicante. El delantero fichó a finales de agosto por el Orihuela, un equipo del grupo XIII de Tercera empeñado en ascender a Segunda B. Acertó. «Cobramos cada mes a día 4, y hay gente con unos sueldos que no se pagan en Galicia ni en Segunda B», comenta. Ayer fue día de visitas para él: aprovechando que este fin de semana no hay liga en Tercera debido a la Copa de las Regiones, Couto volvió a Pontevedra para ver a su familia y a sus amigos y ex-compañeros Lino y Diego, también fuera del equipo granate. «A Pablo [Vázquez] lo veré el lunes». Un fichaje de campanillas Como a otra docena de futbolistas, el Orihuela contrató a Couto para ascender. El pontevedrés fue uno de los fichajes del verano, y en alguna ocasión se le presentó como «un jugador que ha militado en Segunda y Segunda B con el Pontevedra». Aunque la liga arrancó para Couto en el banquillo -tuvo problemas musculares-, media docena de goles adornan los ocho partidos que ha disputado. Pablo Couto volverá mañana a Pasarón, aprovechando que el Pontevedra entrena en sus instalaciones. No lo hará para cambiarse en el vestuario: saludará a sus antiguos compañeros y a los empleados del club. Porque Couto ha cambiado los rezumaderos del estadio de O Burgo por las redes de Los Arcos. Y, de momento, no piensa en volver.