FÚTBOL / SEGUNDA DIVISIÓN B
05 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Venir a ganar en Pasarón suele resultar peligroso. El Pontevedra se desenvuelve mejor contra los equipos que saltan al viejo estadio pontevedrés con ambición, dispuestos a llevarse los tres puntos. Pero a estas alturas de la Liga sus rivales ya saben que resulta mucho más rentable pertrecharse en defensa y dejar que el Pontevedra acabe perdiendo la serenidad. La Gimnástica supo defenderse con orden. Los cántabros adelantaron un poco más sus líneas, le metieron el susto en el cuerpo a los granates en dos contraataques y acabaron echando por la borda la revolución táctica del técnico granate. Raúl González sorprendió con la alineación inicial. Sus ensayos previos al encuentro dejaron entrever un sistema de juego y una alineación distinta a la que presentó ayer. Desde la inclusión de Pablo Vázquez en la lateral derecho, a un centro del campo en el que permanecía Muñiz. Su juego fue fluido durante media hora. Muñiz mostraba solvencia a la hora de darle salida al juego ofensivo del equipo y el Pontevedra ponía cerco a la portería del veterano guardameta Pinillos. Pero faltó el gol y la Gimnástica supo aprovecharse de la presión que el público local ejerce sobre el equipo local. La Gimnástica dispuso de la ocasión de gol más clara de todo el encuentro. El Pontevedra había llegado a bloquearse en ataque. Tras el descanso, el Pontevedra se mostró más combinativo y ambicioso en ataque. Pero la tensión de la grada agrandó la crisis de juego local, firmando un empate que si bien sigue manteniendo al equipo a las puertas de la promoción, se consideró insuficiente.