El cuadro vigués ganaba 0-2 en el descanso y luego encajó cuatro goles El Celta estará en la segunda de la ronda de la Copa de la Uefa, a pesar de perder con el Sigma por cuatro goles a tres, tras una horrorosa segunda parte de los célticos que vieron como los locales remontaban el partido. El comienzo del partido en Olomouc no pudo ser más esperanzador, no tanto por el devenir de la eliminatoria sino como por el futuro próximo del cuadro vigués. McCarthy en su vuelta a la titularidad estaba con la motivación de un debutante. Jesuli roba un balón y da una asistencia al sudafricano que este aproveha para marcar con recorte incluido.
27 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Desde ese momento el fútbol del conjunto celeste se enfundó su mejor guante y pasó a ser una apisonadora que tuvo piedad al envolverse en su preciosismo y esto luego lo pagarían. Los detalles de Jesuli recordaban que procede de la buena escuela andaluza. La pájara que atravesaba el Sigma les llevó a encajar el segundo tanto en un saque de esquina que Cáceres remató sin oposición alguna. Antes del descanso el público aplaudía ya las jugadas de los futbolistas celestes maravillado ante ese desplegue de calidad. Todo lo que vino a continuación fue un desastre para el juego vigués, que nadie ni el más optimista de los checos podría imaginar. Con treinta y seis segundos desde la reanudación los locales ya habían marcado su primer gol. La zaga olívica estaba dormida pero la siesta era más profunda de lo debido. En dieciocho minutos los debilidad checa se convirtió en un torrente de entusiasmo y goles. Pinto perdió su imbatibilidad y sin poder considerarle culpable se vio obligado a recoger el balón del fondo de su portería en cuatro ocasiones. Humillación Un cuatro a dos era humillante y Víctor Fernández decidió que los que estaban en el campo necesitaban ayuda. Velasco y Berizzo reforzaron la defensa y el frenético ritmo del partido quedó ralentizado. Los buenos augurios se quedaron en un espejismo y la temida caía al vacío de los llamados suplentes era un hecho. Los cambios tranquilizaron el juego y con la calma que estos dieron al partido llegó en el tiempo añadido un tercer tanto céltico obra de Pablo Coira. El resultado quedó maquillado pero la imagen ofrecida en la República Checa no.