LIGA DE CAMPEONES
23 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«Nosotros no somos el Manchester». Javier Irureta dixit. El Manchester United, casi la medida de la perfección de club de fútbol para el irundarra, casi el imposible balompédico, casi un respeto religioso para el rey de Inglaterra y para su santuario, Old Trafford. «No somos el Manchester», efectivamente, el United estará enfrente. La pareja que le ha tocado al Dépor suscita tanta admiración en Irureta que siempre ha preferido partenaires europeos a priori más torpes. Y es que crea sensaciones contradictorias que sea Fred Astaire el te saque a bailar. Seguro que a algunos, sólo de pensarlo, les tiemblan las piernas. El rival que el técnico del Deportivo no quería ver «ni en pintura» en cuartos de final de la anterior edición de la Champions League estará en vivo, en directo y a todo color en Riazor. El vasco no dudaba y, a cada obstáculo superado, su leiv motiv era «ahora que no nos toque el Manchester». Mientras, algunos futbolistas del Dépor jugaban a venderle su alma al gran Diablo Rojo y coqueteaban con la atractiva posibilidad de enfrentarse al último tirano de la cuna del fútbol. César o Makaay caían en la tentación. Incluso Augusto César Lendoiro admitía que deseaba tener como rival en cuartos al equipo de Alex Ferguson, aunque después celebraría, quizás con demasiada intensidad y anticipación, que el elegido por el bombo fuera el más humilde Leeds United. Y es que el cuadro de Irureta no se enfrentará a un club, se enfrentará a una institución del balompié mundial con toda su maquinaria: historia épica, trágica e incluso del corazón, plantilla a modo de constelación y dinero, mucho dinero. El Manchester cuenta incluso con el barniz de glamour que le aporta un entrenador con título nobiliario. Sir Alex Ferguson, un escocés que se perpetuó en el trono de la corte inglesa y que logró una histórica triple corona: Liga, Copa y Champions. Ha sido elegido por los entrenadores británicos como el mejor técnico de todos los tiempos en su país. Ni el incorregible Bill Shankly del Liverpool, ni el mítico Brian Clugh, el del Nottingham Forest de las dos Copas de Europa. La ecuación encaja perfectamente: el mejor entrenador de la Premier League de todos los tiempos para el mejor club. Ahora Irureta se encuentra en la tesitura de intentar robar el broche de oro de la carrera del ilustre Ferguson, que se retirará al final de esta temporada: la mejor copa, la de la Liga de Campeones. Pero, en el fútbol, entrenador y jugadores son doce hombres sin piedad. Y esta vez se trata de matar a un águila, no de matar a un ruiseñor.