La Vuelta más española

PEDRO J. BARREIROS A CORUÑA

DEPORTES

CICLISMO

07 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La Vuelta recupera su estado puro. La carrera, que se inicia hoy en Salamanca con una contrarreloj individual de 13,4 kilómetros, se decidirá en una guerra sin cuartel entre los principales corredores españoles. No obstante, de entre todos, un grupo, el Once Eroski, parte con la vitola de favorito merced a sus individualidades (Beloki, Igor González de Galdeano y Abraham Olano) y a su gran equipo, en el que sobresale como gregario de lujo el vigués Marcos Serrano. La ausencia de los dos primeros clasificados en el reciente Tour de Francia, Lance Armstrong y Jan Ullrich, no resta fuste a una de las carreras más atractivas de los últimos años. La escuadra de Manolo Saiz deberá pelear con gallos como Roberto Heras (US Postal) -quien luchará por revalidar su triunfo de la pasada edición-, Unai Osa (ibanesto.com) -empeñado en demostrar que su podio en el pasado Giro no fue casual- y Óscar Sevilla (Kelme), uno de los jóvenes con más futuro del pelotón internacional, que estará ayudado por el padronés José Ángel Vidal. Además, la representación foránea también cuenta con nombres importantes, como el reciente vencedor del Giro, Gilberto Simoni (Lampre), o la incógnita sobre el verdadero estado de forma de Marco Pantani (Mercatone Uno). Por si esto fuera poco, el trazado vuelve a apostar por el espectáculo. Siete llegadas en alto y cuatro jornadas contra el cronómetro deben marcar las diferencias entre los favoritos. Además, la organización, al igual que en la edición del 2000, volvió a eliminar las etapas con exceso de kilometraje. Así, se recorrerán 3.012 kilómetros divididos en 21 etapas, mientras que, por poner un ejemplo, los corredores soportaron 3.454 kilómetros en las 20 del pasado Tour. Los ciclistas deberán afrontar rampas ya clásicas en la Vuelta como los Lagos de Covadonga (en la quinta jornada) o el Alto de la Cruz de la Demanda (octava), así como las llegadas pirenaicas a La Molina (décima) y a Pal (undécima), la cronoescalada a Ordino (duodécima) y, ya a las puertas de Madrid, el Alto de Abantos. A estas cimas se añade por primera vez el Alto de Aitana (conclusión de la decimoquinta etapa) en Alicante, que promete las emociones fuertes reservadas en anteriores ediciones para el Angliru. Pero la carrera también estará viva durante las etapas llanas. Cualquier escapada puede contar con opciones de triunfo merced a lo reducido de las jornadas (tan sólo la decimotercera alcanza los 206 kilómetros). Además, el fuerte viento que se prevé que soplará en estas primeras etapas -hasta la primera gran criba en los Lagos de Covadonga- impedirá un sólo momento de sosiego para el pelotón.