El trofeo se decidió por penaltis en los que los portugueses fueron más hábiles
22 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La trigésimoprimera edición del Trofeo Ciudad de Vigo fue para el Sporting de Lisboa. El cuadro portugués derrotó a los celestes en la tanda de penaltis que deshizo el empate a cero de los noventa minutos de partido. Por segundo año consecutivo el torneo no tuvo goles y sí la emoción del final. Se acabaron los experimentos de verano. El Cidade de Vigo tenía olor a competición, no por lo despoblado de la grada, pero sí por la disposición del que será el primer Celta de la temporada. En Pamplona, por sanción, no podrán estar ni Karpin ni Mostovoi y salvo la duda de la evolución de Cáceres el conjunto titular de ayer es el que Víctor Fernández alineará en su primer partido en El Sadar. La nueva formación celeste tiene pocas novedades. La gran decepción la constituyó el no poder ver jugar juntos a los dos cracks del equipo, Mostovoi y Boban. Ese es el momento que todos los aficionados están esperado y que quedará postpuesto por lo menos hasta el primer partido de Liga en Balaídos ante el Tenerife. Una pequeña distensión muscular del ruso lo impidió. Para ese día aún quedan más de tres semanas de preparación que servirán para conjuntar al que puede ser ese once del que tanto fútbol se espera. Hasta entonces el aficionado se debe conformar con más de lo mismo, que no es poco, con la inclusión de Luccin y Boban para reforzar el doble pivote y la mediapunta. El rival de esta ocasión es por nombre uno de los tres clubes más importantes de Portugal. A esta cita llegó sin muchos de sus mejores y más técnicos futbolistas. Se echó de menos a Joao Pinto y Sa Pinto, pero dejó ver su mayor ritmo de competición tras disputar ya dos partidos de la Liga portuguesa. Lo mejor del primer periodo fue ver los destellos de la enorme calidad de Boban, el continuo empuje de Catanha, la progresión de Yago, o lo necesario que para este equipo es Giovanella cuando alcanza su punto de forma. Precisamente el ex-del Tirsense y Os Belenenses demostró ante sus antiguos compañeros y rivales que su fuerza hace ganar partidos. Un disparo de Giovanella al larguero constituyó la mejor oportunidad. Luego se produjo un continuo remolonear por el aréa sportinguista con escaso resultado. Este panorama tuvo su primer cambio notable con la entrada de Vagner, como lateral derecho, de Sergio por Berizzo y Jesuli por Edú. El aire fresco trajo ganas de agradar y fútbol de quilates. (Pasa a la página siguiente).