11 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.
Fernando Hierro volvió a las andadas. Lejos de obtener la redención de Riazor, cada una de las visitas del malagueño a A Coruña se salda con varios damnificados. En la tarde de ayer, el colegiado Pérez Burrull no tuvo más remedio que expulsarlo debido a la violencia con la que se empleó en el terreno de juego. Por si fuese poco, el madridista se negó a abandonar el banquillo y pagó su mal genio «con el mundo entero» mientras el público le abroncaba. Los aficionados coruñeses se caracterizan por su gusto por el buen fútbol, de manera que cuando surgen personajes de la talla de Hierro no dudan recriminarles su negativa aportación al mundo del balompié.