Debutó Djorovic en Riazor. Debutó Amavisca. Debutó una camiseta toledana sin patrocinador. Debutaron los palcos, esos a los que Lendoiro se refirió como «unos de los mejores de Europa». Debutó la publicidad de la Deportienda.
10 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Y renació el buen fútbol, el desplegado por el Deportivo ante un rival de los que roe una sola nuez con demasiados decibelios Fue la noche del debut. Pero en todo estreno nada sale a la perfección. Tras la lluvia de la presentación, ayer el sol invitaba a acudir al campo. Pero el sol invita a un montón de cosas más, y las gradas de Riazor se quedaron muy lejos de llenarse con cerca de veinte mil almas de color blanco y azul. La megafonía tampoco fue precisamente la reina de la noche. Varios jugadores uruguayos recibieron su segundo bautizo, y los nombres deportivistas sonoron como a través de un teléfono móvil entrecortado. Por los amplificadores se anunció la entrada al terreno de juego de Augusto César Lendoiro. ¿Para qué? ¿Es que hay saque de honor? Era un guiño. El presidente apareció en forma de su último fichaje, Sergio, quien se acabó de secar las lágrimas de Barcelona con la ovación que le dedicó el público coruñés. El Trofeo «Mini» El césped fue calentado por las decenas de chavales inscritos en el «Mini Teresa Herrera» disputado horas antes, y que hicieron la espera dulce a los más madrugadores en acudir al estadio. La hierba pasó de calentura a auténtico fuego cuando Makaay marcó el primer gol en el minuto uno, el mismo jugador que logró un hat-trick en su estreno en el estadio de Riazor hace ahora dos años. Aquél fue el primer paso de la consecución de un título de Liga. ¿Querrá decir algo lo de ayer?