FÚTBOL / CELTA
25 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Desde hoy, los jugadores del Real Club Celta afrontan esa parte de su vida deportiva que menos les gusta: la pretemporada. El final de las vacaciones se une a una mayor exigencia física y, en algunos casos, al nerviosismo provocado por la incertidumbre de conocer si continuarán en el mismo equipo o tendrán que hacer las maletas. El protagonista de la misma es el preparador físico. Eduardo Domínguez realizó todo un prodigio físico con la plantilla del Celta. A pesar de ser la primera en empezar y la última en acabar la temporada, su nivel físico estuvo por encima del resto de los equipos. «Este año, la pretemporada se parecerá más a la de hace dos años que a la pasada porque los jugadores partirán desde el mismo nivel», señala. El plan de trabajo establecido por Domínguez se inicia mañana en Mondariz-Balneario. «En estos primeros diez días la meta es acumular trabajo en sesiones dobles para adquirir la forma física adecuada», explica el preparador. En una segunda fase, coincidente con los viajes a Grecia y Cádiz, el ritmo físico disminuirá para dejar paso a la competición. «Es una parte importante de la preparación porque añade el carácter competitivo que estimula a los jugadores». El siguiente paso de la pretemporada, en la tercera semana, recuperará los trabajos físicos para continuar acumulando sesiones fuertes, tal como explica el preparador físico del Celta. En total, el Celta acumulará cuarenta y cinco sesiones de trabajo antes de iniciar la Liga el 26 de agosto. «Es un cifra inferior a lo normal, que ronda las cincuenta o cincuenta y cinco sesiones», comenta el técnico celeste. Eduardo Domínguez aclara que la pretemporada sólo sirve para acumular trabajo sin agobios y para mantenerse en el primer trimestre de competición, «pero no llega para mantener el aspecto físico del equipo durante los nueve meses que conforman la temporada».