El secreto de Raúl González

MARTIÑO SUÁREZ PONTEVEDRA

DEPORTES

XOÁN CARLOS GIL

FÚTBOL / PONTEVEDRA

21 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Pocas ocasiones para hablar de fútbol en abstracto tienen los entrenadores de Segunda B, que son los que trabajan y pulen a los jugadores que después aprovecharán en Primera División. El técnico del Pontevedra, Raúl González, lo ha hecho, destapándose como un fino analista del fenómeno y como admirador del fútbol total de los años setenta, del famoso juego de conjunto que ayudó a popularizar nada menos que el Pontevedra del ¡Hai que roelo!. Con una tiza y una pizarra, González revela los secretos de su trabajo. De las palabras del entrenador asturiano se desprende su inclinación hacia el juego sobrio, efectivo pero atractivo. «A todos nos gusta el fútbol vistoso, pero por encima de todo práctico. Es decir, que nuestro equipo juegue conforme a los principios tácticos establecidos, que nuestro fútbol de ataque sea de líneas estiradas, de movilidad, con llegada, profundo, el que le gusta a cualquier aficionado, con una buena dosis de calidad técnica. Defensivamente hay que ser un equipo serio, con las líneas próximas, que presione al rival, que le impida que juegue fácil, que robe el balon y llegue a la portería rival si puede ser en cuatro toques mejor que en dieciséis». Para González «hay que ir, por encima de todo, en busca del resultado, pero si se logra hacerlo bonito, mejor». González prefiere que el entrenador se adapte a las piezas de que dispone antes de obligar a los jugadores a ceñirse a un sistema inflexible. Esta es una de las razones por las que se niega a dotarse de un perfil como entrenador y a avanzar cómo jugará el Pontevedra. «La táctica tiene que ir a los jugadores y no los jugadores a la táctica. No hay un único sistema». Pese a que desconfía de los sistemas dogmáticos, hay para Raúl González un par de equipos históricos en los que reflejarse: la Alemania de Beckenbauer y la Holanda de Cruyff que se midieron en la final del Mundial de 1974. «Ahí empieza la modernidad moderno, combinando el fútbol fuerza y el fútbol técnico. Es un punto de partida que me gustó. Soy un apasionado de esa época, del juego rutilante, bonito y espectacular de Holanda y del más sobrio pero más efectivo de Alemania, que a la postre fue el campeón. Esto no quiere decir que me haya quedado anclado en las páginas del tiempo». Es un buen comienzo, puesto que el Pontevedra fue uno de los primeros equipos en practicar el sistema del «todos defienden, todos atacan» en los sesenta. El himno granate -«con su juego de conjunto...»- lo recuerda cada tarde de partido en Pasarón. «En esa época yo era un chiquillo», explica González, «pero sobre el equipo del ¡Hai que roelo! llueven bendiciones, y nos gustaría, a nuestra manera, y en los tiempos actuales, emularlo».