OPINIÓN
01 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La tristeza es un sentimiento que sólo se puede entender cuando se sufre. Anoche, toda una ciudad sucumbió en la tristeza más honda. Las espectativas habían sido tan grandes como el dolor que afectó a todos y cada uno de los seguidores célticos. No es la primera vez que ocurre y entre todos lo superaremos. Pero, ¡qué injusto es el fútbol! Dos equipos frente a frente en un terreno de juego, pero con una trayectoria totalmente diferente. El Zaragoza estuvo a punto de descender este año y, finalmente, jugará en Europa y lucirá una nueva Copa del Rey. En el lado contrario, un Celta que levanta elogios, tuvo que sudar sangre durante cinco meses para clasificarse para la Uefa y, en las anteriores eliminatorias de Copa, tumbó a dos equipazos como el Mallorca y el Barcelona. Pero es la vida y es el juego. No hay consuelo para tanto sufrimiento pero mañana es lunes y la ciudad volverá lentamente a su constante labor cotidiana. Como siempre hizo esta ciudad, la cabeza se volverá a levantar para pensar en la próxima oportunidad. El triste drama de esta ciudad algún día acabará y sonreiremos.