FIESTA EN A MALATA
11 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Con la misma prudencia de cada jornada, Luis César abandonó el césped casi al mismo tiempo que sonó el pitido final. El técnico cedió todo el protagonismo de la celebración de la permanencia a sus jugadores y se encerró con el cuerpo técnico en su vestuario. Y con idéntica seriedad de cualquier domingo compareció ante los medios de comunicación. «Objetivo cumplido. El Racing subió tras veintidós años y tuvo que competir en una Segunda durísima. No sé si se trató de la más fuerte de la historia, pero sí que al mirar los rivales sentías vértigo», explicó el técnico arousano. De hecho, tras nueve meses de competición, se confesó «aliviado» porque «si hubiera descendido el culpable tendría nombre y apellidos». Sobre el entorno, subrayó que «hoy -por ayer- es un día alegre para todos porque el Racing cumplió la meta y estará otro año en una Liga de élite». Luis César confesó que tras la presión de toda la temporada, al finalizar el partido «primero me acordé de mí, y después de los que sufren a mi lado». Además, el técnico del Racing reconoció que vivió su peor momento de la temporada cuando en la primera vuelta recibió la visita del Getafe, un partido en el que sus jugadores remontaron el gol inicial del cuadro madrileño: «Fue el día más duro. Lo pasamos mal». En su repaso general a la temporada, Luis César, agradeció «el apoyo que los periodistas» brindaron al Racing durante esta temporada, «transmitiendo tranquilidad y sin ensañarse en los malos momentos». Sobre el encuentro de ayer, pasó prácticamente de puntillas: «Lo importante era no perder. Un punto nos daba la salvación. Enfrente tuvimos a un rival como el Levante, que viene de ganar al Betis y compuesto por grandes futbolistas». También indicó que su conjunto intentará ganar en Huelva para «quedar lo más arriba posible».