FÚTBOL INTERNACIONAL
10 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Un tanto de Fabio Pecchia, a tan sólo ocho minutos del final, dio un empate casero al Nápoles frente al Roma (2-2), que permite a los locales mantener opciones de salvación y, al tiempo, evita el alirón anticipado de un equipo romanista que a falta de una jornada se ve ahora en la obligación de ganar al Parma. Casi todo queda pendiente del último día. Los únicos que han clarificado su situación han sido el Udinese, que con su triunfo en terreno del Atalanta (0-1) ha logrado la permanencia, y el Inter, que se ha asegurado la Copa de la Uefa al derrotar al Bari (1-2). La lucha por el título mantiene aún con opciones al Roma, Juventus Turín y Lazio, con neta ventaja para los primeros que sacan dos puntos al equipo juventino, que ganó en Vicenza (0-3) y tres sobre el lacial, que derrotó en casa al Fiorentina (3-0). El Nápoles-Roma, precedido por incidentes entre ambas aficiones, con heridos, arrestos y cargas policiales, resultó extraño. Tras unos inicios de mando del Roma, a partir de la media hora empezó a decantarse a favor de un Nápoles que pudo haberse adelantado en el minuto 30 en un remate de cabeza de Edmundo, que se fue fuera por poco. En el minuto 37, Amoruso anotó el 1-0. El Roma acusó el golpe y pareció perdido por momentos. Pero, en un saque de esquina, con despiste defensivo napolitano, el argentino Batistuta (m. 42) acertó a un metro de la puerta a tocar con el pie derecho el balón y elevó el empate al marcador. En la segunda mitad, apareció un Nápoles bajo de tono y la situación fue aprovechada por un rival crecido, que situó el 2-1 a su favor con un tanto de Francesco Totti. Un gol protestado por los locales, ya que el romanista tocó el balón con la mano dentro del área antes de batir al meta local con un disparo cruzado. La fiesta del scudetto del Roma ya se preparaba, pero llegó el disparo de Pecchia, el error de una barrera que se abrió, y el empate que congeló a los romanistas y trajo las esperanzas napolitanas de salvación. El balompié no ha querido dictar sentencia todavía.