LA JORNADA
28 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El agente de Irureta, Miguel Santos, calificó la operación de ayer como «de gran transparencia». No era para menos. Toda la ciudad de A Coruña fue testigo de las negociaciones. El Playa Club, lugar de reunión entre Lendoiro y Santos, fue un escaparate para los coruñeses que gozaban ayer del arenal de Riazor. Desde la toalla podían ver la espalda de Lendoiro, sin chaqueta, y en frente, el representante de Irureta («¿Quién es el de bigote?», preguntaban algunos). Desde la orilla del mar, a través de siete cristaleras verticales, vieron a Irureta incorporarse a la charla pasadas las seis menos cuarto de la tarde. Éste se sentó al lado del presidente, síntoma de que las negociaciones iban por muy buen camino. A los pocos minutos se había formado un pequeño grupo de periodistas y playeros. A Lendoiro no pareció importarle. Podía haber zanjado las miradas curiosas y los zoom impertinentes con sólo bajar una cortina. Pero quiso aportar una dosis de transparencia a un momento importante en la biografía del Deportivo. A las siete y media Irureta salió del Playa Club. Por unos segundos, se formó una pequeña rueda de prensa en uno de los carriles de la calzada. «O día que morra Irureta xa non temos equipo», ironizó un viandante.