Los Lakers, imparables

J. M. FERNÁNDEZ A CORUÑA

DEPORTES

BALONCESTO / NBA

20 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Nadie puede con los Lakers. Los actuales campeones de la NBA, que durante las dos eliminatorias anteriores del play-off aplastaron a Portland Trail Blazers (3-0) y a Sacramento Kings (4-0), doblegaron a San Antonio Spurs a domicilio (90-104) en el primer encuentro de la final de la Conferencia Oeste. Con este triunfo, el equipo de Phil Jackson prolonga su racha a dieciséis victorias consecutivas. En el Este, las eliminatorias entre Charlotte y Milwaukee, por un lado, y Philadelphia y Toronto, por otro, siguen empatadas (3-3), a la espera del choque definitivo. Si en el Este la igualdad ha presidido los play-off, en el Oeste, ni siquiera los Spurs, campeones en el año 1999, parecen en condiciones de parar a los Lakers. En un partido plagado de estrellas -como Shaquille O''Neal, Tim Duncan, David Robinson o Kobe Byant-, fue precisamente este último el mejor hombre. Y es que Bryant anotó 45 puntos, su segunda mejor marca tras los 48 que le hizo a los Kings en la anterior eliminatoria. En esta ocasión, Shaquille O''Neal se quedó en 28 puntos y 11 rebotes. La química ha vuelto a la letal pareja de los Lakers. Tras meses sin que ambos se dirigieran la palabra y después de que Phil Jackson se inclinara por Saquille al alimentar el rumor de que Kobe Bryant podría abandonar el equipo, la joven estrella de 22 años ha demostrado que su juego no tiene límites. Ya ante Sacramento, O''Neal y Bryant escenificaron su acercamiento al abrazarse después de cada encuentro, pero lo de ayer fue aún más significativo. «Le he dicho a Kobe que era mi ídolo. Hablo en serio. Está jugando fenomenal. Creo que es el mejor jugador de la Liga, por mucho», señaló Shaquille. Acierto de Jackson «Este equipo tiene hambre», señaló Phil Jackson, artífice de la excelente defensa de los Lakers sobre Tim Duncan y David Robinson y, sobre todo, del hábil manejo de una plantilla plagada de estrellas. Justo lo contrario que Greg Popovich, inquilino del banquillo rival; con su equipo por delante en el marcador, el técnico de los Spurs sentó a David Robinson y no lo volvió a sacar a la pista hasta mediado el segundo período, cuando los Lakers dominaban el encuentro con cierta suficiencia.