La enfermería se vacía

J. V. VIGO

DEPORTES

ÓSCAR VÁZQUEZ

Fernández tiene a todos disponibles salvo a Sergio y Manolo Los buenos resultados del Celta vienen acompañados de otras noticias que llenan de optimismo el entorno del club, como la paulatina recuperación de jugadores que han arrastrado diferentes lesiones en los últimos meses.

11 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

De los veintiséis jugadores de la plantilla tan sólo dos, Sergio y Manolo, se mantienen todavía con la baja médica y tardarán algún tiempo en recuperarse después de haber tenido que padecer intervenciones quirúrgicas de envergadura por sendas roturas de ligamentos cruzados. Por primera vez desde la pretemporada, Víctor Fernández pudo dirigir ayer una sesión de entrenamiento en la que los veintiséis jugadores de la primera plantilla más el portero del filial Roberto, se ejercitaron sobre el césped de A Madroa. Djorovic, Berges y Tomás, han sido los últimos en incorporarse al grupo, aunque probablemente sea precipitado su concurso el próximo domingo en El Sardinero frente al Racing de Santander. Tomás todavía realizó algunos ejercicios al margen del grupo, mientras que Djorovic está afinando su puesta a punto, y Berges tiene que superar una inactividad competitiva de casi dos años, por lo que su integración se supone lenta. Pero el lateral cordobés y capitán del equipo ya sonríe, participa con balón en los partidillos y demuestra una gran ilusión. Todos ellos tratan de seguir los pasos de Doriva, que después de tres meses lesionado, entró el pasado fin de semana en la convocatoria frente al Athletic de Bilbao y se sentó en el banquillo aunque no llegó a saltar al terreno de juego. Ayer regresó al trabajo también el portero argentino Cavallero, que el domingo no pudo jugar frente al Athletic de Bilbao después de haber pasado una mala noche. El meta afirmó ayer encontrarse ya recuperado: «La verdad es que lo he pasado bastante mal con fiebre y vómitos, pero ya me encuentro bien y con ganas de que acabe la mala suerte que estoy teniendo desde que empezó el año», manifestó. Cavallero cree que la dolencia se debió a un virus porque días atrás también habían sufrido los mismos síntomas su hijo y su mujer. El equipo afronta en las mejores condiciones anímicas y físicas, con una calendario más holgado, la recta decisiva de la temporada. Pero más prevenir que lamentar y Víctor Fernández ya indicó este semana que su principal deseo de aquí al mes de junio es que las lesiones respeten al equipo. De cara al partido del domingo con el Racing de Santander, el equipo seguirá hoy con la preparación con una sesión a puerta cerrada en el estadio de Balaídos y volverá mañana y pasado a las instalaciones de A Madroa para afinar su preparación. Para el encuentro de El Sardinero, no hay ninguna baja tampoco por sanción, por lo que Víctor Fernández podrá alinear a los mejores para romper el gafe cántabro.