FÚTBOL SALA / DIVISIÓN DE HONOR
24 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El líder salió vivo del abrasador infierno lucense. El Playas de Castellón sudó sangre, sudor y lágrimas para hacerse con los tres puntos (0-4) ante un Candelas correoso, valiente y que plantó cara al actual campeón de liga durante más de treinta minutos. En la primera parte prevalecieron las defensas sobres los ataques, y ambas escuadras desperdiciaron varias ocasiones para inaugurar el marcador. Unas veces las afortunadas intervenciones del meta local Juanlu y otras las de Guillermo impidieron que la bola traspasara la línea fatídica durante los primeros veinte minutos, en los que las alternativas se sucedieron por igual en uno y otro bando. Emilio, que a la postre fue el único jugador local que puso un poco de imaginación en el uno contra uno, dispuso de la mejor oportunidad del primer periodo para adelantar a los lucenses, pero su cañonazo, después de que lo desviará el portero rival, se estrelló en el larguero, y Manel no acertó a introducir el balón en el rechace. En los instantes finales, Juanlu evitó que el equipo visitante se marchara al descanso en ventaja. Muy fríos, por sorpresa cogió el madrugador tanto de Javi Rodríguez al Candelas en la reanudación. No habían transcurrido ni treinta segundos, cuando una perfecta triangulación entre Paulinho, Lorente y Rodríguez dejaba al último en posición franca, libre de marca para inaugurar el marcador. A pesar del jarro de agua fría, los hombres de Vázquez no se arrugaron e incluso hicieron méritos para llevar las tablas al electrónico; pero la seguridad y sobriedad del Playas en defensa desbarataba toda posibilidad de soñar con un punto. Durante quince minutos el cuadro cafetero puso cerco sobre la portería rival, mientras que los de Tino Pérez se limitaron a jugar con paciencia y serenidad, hasta que llegó el momento decisivo. A cinco minutos para el final, Lorente se sacó de la chistera un remate inapelable que se coló por la misma escuadra ante la mirada atónita de un magnífico Juanlu. El Candelas corrió el riesgo de la superioridad en ataque en busca del empate y lo pagó en el último suspiro con dos tantos a puerta vacía, que sepultaban toda posibilidad de reacción lucense y establecían un engañoso 0-4 a tenor de lo visto sobre la pista. La calidad se impuso al coraje.