FÚTBOL / CELTA
19 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Jaime Ortí, vicepresidente del Valencia acabó «llorando de impotencia» debido a la actuación arbitral. Daudén Ibáñez le puso la salsa con sus decisiones al partido entre el Celta y el Valencia. Cualquier analista impreciso diría que nuevamente los grandes salen beneficiados y que otro equipo que no sea el Madrid o el Barcelona tiene que hacer más méritos para ganar la Liga porque los árbitros le perjudican. Esta situación llega precisamente después de que el Celta se haya quejado amargamente por sentirse perjudicado por los colegiados en los dos encuentros contra el Barcelona en la Copa de la Uefa. El Valencia podía sentirse perjudicado hasta poco antes de finalizar el partido, porque Daudén señaló un penalti inexistente en su contra que supuso el segundo tanto celeste. Sin embargo, el aragonés compensó al señalar en el minuto 96 otro penalti inexistente, que el Valencia no aprovechó gracias a la detención de Cavallero. Ninguno de los dos equipos acabó contento. Valery Karpin demostró una vez más que no tiene pelos en la lengua y afirmó: «Ninguno de los tres penaltis lo fue». Sin embargo, en opinión del ruso «hubo otro en la segunda parte sobre Cáceres que sí fue y no lo señaló». Con estas palabras resume lo que según Karpin fue una actuación nefasta del colegiado. La sopresa llegó cuando trascendió una parte del acta arbitral, concretamente donde hace referencia a la expulsión por roja directa del brasileño Vagner. Daudén Ibáñez dice que expulsó el jugador céltico «por dar un codazo a un contrario estando el balón en juego», algo que la imágenes demuestran que no existió, por lo que el Celta podría presentar un recurso para conseguir que el centrocampista pueda jugar en Málaga dentro de quince días el próximo partido de Liga. De todas formas esta redacción concuerda con la señalización del último penalti.