Tuvo sus opciones en la primera media hora, pero después se vio desbordado El Compostela dio otro paso atrás en su lucha por la permanencia tras encajar una nueva goleada, esta vez ante un serio aspirante al ascenso que se mostró netamente superior a partir del primer gol. Hasta entonces hubo cierto equilibrio. Aparte de la pegada, la gran diferencia entre ambos contendendientes estribó en que los isleños saben a que juegan y tienen kilatas en los metros finales.
11 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El Compos, a estas alturas de temporada, cuando sólo quedan veintisiete puntos en litigio, todavía busca su identidad. Maric apostó por un planteamiento valiente que probablemente mereció mejor mejor premio. Fue fiel a lo que había mostrado durante los entrenamientos de la semana y jugó con Biscay como único pivote defensivo, una línea de cuatro por delante y Mauricio en punta. Esperó al Tenerife en tres cuartos de cancha, con los defensas y los centrocampistas bastante juntos, y trató de hacer circular el balón con velocidad, por momentos al primer toque. Hasta el primer gol, la oportunidad más clara de los locales estuvo en los pies de Mista, pero fue producto de un error de Pignol. Y Barata dispuso de un cabezazo franco que envió alto. El bagaje ofensivo del Compos alimentaba la esperanza: el auxiliar pitó un inexistente fuera de juego a Jacobo cuando encaraba en solitario; Pignol soltó un zapatazo muy cerquita del larguero; Juanito culminó una triangulación tan precisa como eléctrica con un regate a Sergio pero su lanzamiento, quizás demasiado suave, dio tiempo a que Lussenhoff sacase sobre la línea; y el cancerbero se anticipó a Mauricio en un pase de la muerte trazado por Jacobo tras ganar la línea de fondo. Era un partido de ida y vuelta en el que el Tenerife tenía la posesión del balón pero carecía de fluidez en los últimos metros. Hasta que Barata resolvió una jugada de mucha calidad que valió el uno cero. A partir de ahí, el Compos se descompuso y regaló el segundo y el tercer tanto antes del descanso. Primero en una indecisión entre Óliver y Adriano que aprovechó Luis García. Después, en una jugada extraña, en la que el central brasileño se quedó estático y Luis García tuvo tiempo de recibir, parar y fusilar. La jugada era dudosa. Tanto como la falta de respuesta de la zaga. A favor de obra el conjunto local fue un ciclón. Empezó tocando con tranquilidada, ganando metros con paciencia para optimizar la rapidez y el olfato de sus jugadores ofensivos. Y añadió, pasado el ecuador de la primera mitad, venenosas diagonales, especialmente hacia el costado de Pignol de Pignol. El francés concedió muchos metros a Luis García, que se aprovechó de la coyuntura. En el descanso Maric retiró a Jacobo Campos y Biscay para dar entrada a Antonio Díaz y Gudelj. Cambió el esquema por un 4-4-2, con Rubén pegado a la banda izquierda. Y ganó protagonismo el juego chicharrero por ese costado. Mauricio desaprovechó dos ocasiones francas, en medio marcó Barata y se acabó el partido. El Tenerife pasó a recrearse. Se hartó de crear y fallar oportunidades en la última media hora. Ni siquiera tuvo trascendencia la expulsión de Gudelj por un codazo a Curro Torres. En el Heliodoro, el Compos tuvo la mandíbula de cristal, mejoró la llegada, perdonó cuando pudo marcar y se fue con la moral bajo mínimos.