Mostovoi y Edú equilibraron la ventaja de dos tantos que tenía el Alavés El Celta ha vuelto a conseguir algo positivo con una reacción en los últimos minutos. La salida de Mostovoi y Gustavo López, suplentes en un principio, fue fundamental para que el Celta se metiese en un partido que se había complicado. Anunciaban desde ambos bandos que el partido se iba a disputar en un plano físico y que quien mejor soportase el cansancio europeo tendría avanzado un trayecto importante. De inicio el planteamiento de los dos técnicos fue radicalmente opuesto.
25 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Mientras el entrenador local, Mané, apostó por los héroes de San Siro incluso a riesgo de que el equipo se desfondase a mdida que avanzase la contienda, Víctor Fernández decidió dar descanso a varios de los indiscutibles. Mostovoi o Gustavo López se quedaron en el banquillo esperando quizás la oportunidad de salir frescos cuando los vitorianos estuviesen más afectados si es que el devenir del partido lo requería. El primer lanzamiento a puerta fue obra de Edú, que casi sin ángulo remato muy elevado a los cinco minutos. No era una señal. Sólo sirvió para desperezar al Alavés, que en con dos acciones consecutivas metió el susto en el cuerpo a los celestes. Primero Ibon Begoña remató defectuosamente un centro preciso de Tomic desde la banda derecha y a renglón seguido Javi Moreno regaló una acción de ariete puro al recibir el balón en el lateral del área, hacer un túnel a Cavallero y plantarse ante la portería con un disparo escorado que sacó bajo los palos Berizzo cuando Mendizorroza cantaba el gol. El Celta estaba sufriendo y con las llegadas vascas se demostraba la vulnerabilidad de un equipo que no sabe jugar sin balón. Desgaste físico El partido ganó ritmo. Nadie ahorró fuerzas por lo que el desenlace era absolutamente imprevisible. Cada escuadra se mantenía fiel a su estilo. El Celta tocaba, pero carecía de profundidad. El Alavés bombeaba muchos balones al área de Cavallero, donde la zaga mantenía una aguda concentración y pocas fisuras. Pero basta un error para que un goleador nato y en racha como Javi Moreno saque premio. En una jugada en la que no se adivinaba peligro, Jordi Cruyff se adelantó a Berizzo y cabeceó para la situación desmarcada del delantero local, quien ante la mirada atónita de Yago y Cáceres fusiló a Cavallero inaugurando el marcador. Y casi sin tiempo de que los célticos lo asimilasen pudo incrementar su cosecha, al introducirse en uno de sus múltiples desmarques, entre Cáceres y Berizzo y cruzar el balón ante la salida de Cavallero sin encontrar su destino. Si Jesuli tuviese la mitad de cualidades ante la meta contraria que Javi Moreno, el Celta no se habría ido al descanso por detrás en el marcador, pero el andaluz fue incapaz de culminar una acción de contragolpe en la que se plantó en situación ventajosa. Quedaba una duda. ¿Tendría la escuadra de Mané el fuelle suficiente para evitar un bajón en su juego? La respuesta sería indiferente si el Celta no conseguía reaccionar a tiempo.