El Celta busca reeditar en Balaídos su techo europeo

V. LÓPEZ VIGO

DEPORTES

XULIO VILLARINO

Ganar hoy colocaría a los celestes en cuartos por tercer año Otra vez Europa, otra noche cargada de magia y por medio un lugar entre los ocho mejores del continente en esta competición. El Celta ha pasado de ser casi un neófito a convertirse en un veterano de la Copa de la Uefa que cada año alcanza su pase a cuartos de final y se queda a las puertas de la gloria.

21 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Todos en Vigo - afición, jugadores, directivos-, están pensando en el hipotético enfrentamiento en la próxima ronda con el Barcelona. Alguno entre bastidores ha llegado a indicar que esa sería una final anticipada. Pero para hablar de logros mayores la victoria celeste de esta noche se convierte en un imperativo. El Stuttgart pasa por ser el lobo vestido con piel de cordero para la ocasión. Un equipo que podría ser de los más temibles ha adoptado el papel de víctima y en él se siente refugiado para dar la sorpresa. Los célticos no quieren salir confiados, pero sin duda el ambiente influye. Desde que el bombo emparejó a ambos equipos el entorno ya rezumaba confianza. La falta de cautela en estos casos puede ser una mala consejera. El cero a cero de la ida es un resultado engañoso, que ya en la anterior eliminatoria con la visita del Shakthar se convirtió en un suplicio en los minutos finales para el cuadro vigués. La táctica germana señala que van a utilizar el contragolpe y las jugadas a balón parado como su mejor arma. Esa es su propia trampa y la que el Celta sabe que debe aprovechar. El Stuttgart no es un buen equipo defensivo y sus datos así lo refelejan ya que en los cuatro partidos europeos anteriores ha recibido ocho goles. Víctor Fernández va a volver a utilizar las rotaciones en su equipo. La frescura que exhibieron en el partido de ida es la que con mayor acierto debería conducirles al triunfo. La clasificación viguesa pudo venir resuelta ya de Alemania. Esos deberes que quedaron por hacer son los que deben rellenar los célticos y en ellos escribir el nombre del Celta por tercer año consecutivo en los cuartos de final de la Uefa.