El «pupas» fue el Compostela

Manuel García Reigosa
M. G. REIGOSA SANTIAGO

DEPORTES

ÁLVARO BALLESTEROS

El conjunto santiagués dilapidó los dos goles de Gudelj en la primera parte Cruel. El fútbol fue muy cruel con un Compos que encaró el partido en la primera parte con dos goles de Vlado Gudelj y vio en la segunda como el Atlético remontaba hasta llevarse los tres puntos en el tiempo de descuento. Las películas de los partidos en las últimas jornadas están reservando al colectivo santiagués el papel de víctima. Varían las tramas pero no el desenlace. Incluso parece que los guionistas se entretengan en buscar cada vez nuevas dosis de intriga, no exenta de sadismo.

17 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Ballesta modificó la disposición de sus piezas. Jugó con Jubera por delante de la zaga, Juanito y el canterano José Carlos en las bandas, Fabiano marcando los tiempos y Pedro Aguado unas veces más cerca de Gudelj y otras flanqueando al hispano-brasileño. El Compos disputó una primera mitad muy táctica e inteligente. Esperó al Atlético en campo propio, sin encerrarse. Trabajó a destajo en la presión, en la anticipación y en la obstrucción de las líneas de pase. Y estuvo fino en el contragolpe para sacar provecho de los espacios que dejaba la cobertura colchonera. Así marcó Gudelj en el minuto veintiséis, aguantando entre los centrales un balón largo de Fabiano, y en el 36, al aprovechar un soberbio pase precedido de una acción de coraje protagonizada por Nando. El Atlético tenía el balón, lo movía en corto, buscaba las bandas. Pero se estrellaba en los metros finales, si bien tuvo una oportunidad clarísima en el minuto cuatro que fue marrada por Salva, casi sobre la línea de gol. Marcos Alonso percibió los agujeros que dejaban sus laterales, quienes tampoco apoyaban el ataque. Antes del descanso sacó a Luque, que ya había echo diabluras con el filial en temporadas precedentes, por un gris Fagiani. Al poco de comenzar la segunda parte, echó mano de Kiko y retiró a Njegus. Jugó con tres centrales, ya que retrasó la posición de Wicky. Los carrileros, Aguilera pero, sobre todo, Luque, se erigieron en extremos. El canterano se cansó de desbordar por su lado, el izquierdo, y servir balones al área. Por ahí se deshilachó el Compostela. Amén de que Kiko impuso criterio entre la espesura. Tras una primera parte templada y muy táctica, el conjunto santiagués se replegó más, aceptó el cuerpo a cuerpo y acabó K.O. El Atlético, que fue superior en llegada y en caudal ofensivo, nunca perdió la fe. Además, le acompañó la fortuna que le había faltado en la primera parte. Al cuarto de hora, Luque se encontró un balón rebotado en el vértice del área grande y lo clavó en la escuadra. Poco después Juanito tuvo muy cerca el 3-1. Respondió con acierto Sergio. Los madrileños armaron la contra y Pinillos, al intentar despejar, alojó el balón en su red. Ida y vuelta El partido entró en una fase de ida y vuelta, con el Atlético volcado e insistiendo, con el Compos buscando la velocidad al contragolpe. Hubo ocasiones en los dos lados. Más en la portería de Óliver. En el tiempo de descuento, la fe rojiblanca tuvo premio. Salva se las ingenió para telegrafiar de espaldas un balón al segundo palo. Hugo Leal, libre de marca, empujó. El balón y al Compos, que fue el «pupas».