El club vigués mantiene una línea austera en esta época Pocos clubes de Primera se pueden permitir el lujo de llegado el mercado invernal, si las cosas no van bien, meterse en gastos desmesurados. Deportivo o Valencia se llevan la palma de los grandes «despilfarros», pero en Vigo la historia demuestra una línea más bien de austeridad.
01 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Ya con el el Celta en Segunda las contrataciones que se hacían solían buscar a jugadores con experiencia. El croata Goran Juric por ejemplo fue uno de los ejemplos destacados. Otros ejemplos de mitad de temporada en esa categoría fueron Hagan o Barboza, pero eso no era el verdadero mercado que existe actualmente. Ahora los plazos están fijados. Es como una época de rebajas, aunque algunos saldos pueden resultar muy caros. El ejemplo más significativo lo constituye Limperger. Debutó en un Celta-Deportivo y se lesionó a los trece minutos. Su escasa aportación obligó al club a buscarle un sustituto y traer a Joseba Aguirre. Lakabeg y Moisés fueron las primeras contraciones de invierno con Félix Carnero como secretario técnico. Moisés llegó por 70 millones cuando era el máximo goleador de Segunda y lo quería el Sheffield Wednesday. Apenas le dio oportunidades Santos y sí contó para Irureta, aunque no de principio. Al técnico vasco no le ficharon a un delantero en diciembre como él pretendía. El elegido era un marroquí Hassan Kachoul que jugaba en el Metz, pero no hubo acuerdo. Eso hizo que Moisés luego fuese importante. Con Víctor Fernández ningún jugador ha convencido como lo está haciendo Berizzo. El mayor fiasco fue Hoogendorp y el más sonado Jordi Cruyff, además de la mayor inversión cercana a los doscientos millones.