Irureta, entrenador del Deportivo Criticado por algunos, Javier Irureta es una persona que sin despertar demasiada admiración ha sabido ganarse el respeto de las aficiones de los diferentes equipos a los que ha dirigido, amén del fútbol español. Doce años entrenando en Primera División de forma consecutiva son una buena carta de presentación, pero sin duda el éxito completo lo ha obtenido al frente del Deportivo, con el que ha ganado una Liga y una Supercopa, en un año que él califica de «mágico» y que le sirve para asegurar que el tiempo le ha dado la razón
21 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.El año está a punto de concluir y Javier Irureta se siente satisfecho del trabajo realizado. Pero sigue pensando que lo puede hacer mejor, aunque no se marca metas lejanas. Quiere ir paso a paso y el primero es celebrar la Navidad con su familia y acompañar a su hijo, Xabi, que el día 26 se someterá a una nueva intervención quirúrgica en una rodilla. -¿Ha sido un año insuperable? -Siempre se pueden hacer las cosas mejor, pero yo estoy muy contento de cómo ha ido todo. Además, el último partido de Liga, con victoria incluida, ha sido sensacional. La afición salió satisfecha y recordó los cánticos del 19 de mayo. Fue algo entrañable. -¿Esperaba que todo rodara así? -Si he de ser sincero, no. En un país con tanta competencia como el nuestro, no es fácil lograr dos títulos (Liga y Supercopa). Además, hay que destacar que le sacamos cinco puntos al segundo clasificado, cuando otros equipos con mayor historia y potencial que el nuestro ganaron Ligas por el golaverage. Son cosas que te enorgullecen. -Personalmente, ¿ha sido éste su mejor año como entrenador? -Es cierto que los títulos dan felicidad, pero yo también me sentí muy a gusto en otros clubes, cuando alcanzaba éxitos parciales, pero que en aquellos momentos sabían a victorias completas. Casi asciendo al Sestao a Primera, al Oviedo lo metí por primera vez en su historia en la Uefa, a la Real la clasifiqué sexta... Son pequeñas batallas ganadas, que más tarde se ha comprobado que no eran fáciles de lograr. Se puede decir que el tiempo me ha dado la razón. Sus logros -¿Cree que no se valoran sus logros en su justa medida? -Yo no diría tanto. Lo que sucede es que cuando consigues algo difícil, una ola de euforia arrastra a la gente y a veces no resulta fácil ver la realidad. Cuando hace diez años clasifiqué al Oviedo para la Uefa, la afición y la prensa se creyeron que aquello iba a ser siempre así y se crecieron. La temporada siguiente, las cosas no fueron tan bien y llegaron las críticas. Sin embargo, se ha comprobado que desde entonces nadie volvió a llevar al equipo a Europa. Y creo que por algo será. No se dan cuenta de que por encima hay muchos clubes con cobertura histórica a los que es difícil superar. -Pero la historia no gana partidos. -No, pero ayuda. Si hay clubes que tienen un historial impresionante será porque antes se lo han labrado y entonces hay que entender que tienen medios y mentalidad para estar ahí arriba. Nosotros todavía estamos creciendo y creo que no nos va mal, pero siempre y cuando mantengamos los pies en el suelo. -Como entrenador, ¿se siente realizado? -Uno nunca debe sentirse realizado. Siempre hay que marcarse metas superiores, pero que casi nunca son fáciles de alcanzar. -¿Está entre sus sueños dirigir al Manchester? -Mi sueño es pasar una Navidad agradable, con mi familia, y que mi hijo salga bien de la operación a la que se someterá el día 26. Luego pienso en pasar la siguiente eliminatoria de la Copa y, como mucho, en el Valladolid. No me gusta soñar despierto. Hay que pensar en lo que tienes, no en lo que te gustaría tener.