El Celta cae en Madrid con los mismos vicios del pasado

VÍCTOR LÓPEZ Enviado especial MADRID.

DEPORTES

FÚTBOL / CELTA El Celta sumó su sexta derrota consecutiva como visitante y la goleada más contundente de la temporada al caer en el Bernabéu ante el Real Madrid. Los celestes repitieron los errores de anteriores jornadas y evidenciaron que distan mucho de ser el equipo que brilló otrora. Víctor Fernández tenía ante sí a un equipo que hasta ahora se le había dado bien, pero eran otros entrenadores y distintos sistemas los que le beneficiaban en su trabajo.

10 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Este Real Madrid parece concebido en las imágenes de los mejores sueños del técnico maño. De hecho de no haber sido por la octava Copa de Europa blanca probablemente otro guión se hubiese escrito. Para contrarrestar a ese deseado molde del mejor arte, el Celta tuvo que aplicar su mejor voluntad y echar mano de su calidad artística con la ausencia del genio Mostovoi. La obra comenzó mal por un inoportuno brochazo del asistente del colegiado catalán Llonch Andreu. El cuadro local hizo el primer gol a los once minutos aprovechando Helguera su posición de fuera de juego. Ese borrón inicial no manchó el buen nombre del juego vigués que lejos de nublarse con el marcador en contra aprovecha esta inferioridad para convertirse en el dueño del balón y en el diseñador del partido. A los célticos les falta como siempre un golpe de fortuna y en su construcción no suelen ser capaces de acabar transformando sus planos en realidad. Primero la escuadra con un lanzamiento de falta de Djorovic que no entró repelido por la cruceta, y luego una mano de Casillas evitando un cabezazo con parábola de Karpin dejaban el encuentro en donde estaba. A esta mala noticia hay que unir que el capitán madridista Fernando Hierro tiene ya desde hace años el pasaporte de los árbitros para repartir dureza incontrolada al rival sin que esto le suponga dejar a su equipo en inferioridad. Con Giovanella aún dolido por el durísimo golpe que le asestó el central merengue, su llanto aumentó aunque en forma de mazazo deportivo. El arte no es cosa de brochazos sino más bien de pinceladas. Al actual campeón europeo le basta con que uno de sus pintores esboce la línea maestra y así el cuadro ya está resuelto. Figo casi no había aparecido hasta que lo hizo para llevarse consigo a Cáceres e impresionar con un autopase a Juanfran. La finalización es cosa de maestros y el portugués conducía a los suyos a un segundo gol que dejaría en ruinas la construcción galaica. Para más destrozos en el descanso Juanfran tuvo que abandonar el lateral izquierdo por molestias musculares y Yago se convirtió en el sorpresivo comodín. Mientras no se acercasen los blancos no habría problemas y así antes de caer en una etapa barroca el equipo vigués quiso pasar por un Renacimiento. Catanha y Gustavo López pudieron hacer que el Celta entrase con un gol en la esperanza de una nueva época pero otra vez la desesperación de no marcar acabó hindiendo a los celestes. (sigue en la página siguiente)