El Celta marca y sigue

JUAN VILLAR VIGO

DEPORTES

ÓSCAR VÁZQUEZ

Un gol de Catanha fue suficiente para dar el pase a los octavos de final El Celta continúa con lo justo su camino europeo. Un gol de Catanha, el único de toda la eliminatoria, fue suficiente para darle a los célticos el pase a octavos de final de la Copa de la Uefa. Se sufrió, pero se consiguió el objetivo.

07 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

El frío en la grada, donde la presencia de aficionados fue muy pobre, no se correspondía con la dificultad que entrañaba el partido. Los célticos trataron de no verse contagiados del ambiente y buscaron un gol que encarrilase la eliminatoria, pero los remates de Catanha primero y de Doriva apenas comenzado el encuentro no encontraron su destino en el fondo de la red. El Shakhtar no tardó en dar señales de que si el Celta caía en el relajamiento iba a sufrir. Bielik desperdició una ocasión inmejorable al cabecear fuera un centro de Zubov cuando Cavallero estaba completamente batido. La réplica la tuvo Benni, que lo hizo bien al robar un balón cerca del área rival, pero al dirigirse hacia la portería se equivocó en su elección, ya que optó por un remate defectuoso cuando Catanha estaba desmarcado en una buena situación. La velocidad de los ucranianos era tan preocupante como se había advertido, cada vez que recuperaban el balón lo enviaban en largo buscando a cualquiera de los dos delanteros permanentemente pegados a la zaga celeste. Si la recepción era buena, los problemas se convertían en mayúsculos. Mientras, el Celta sólo encontraba en las internadas de Gustavo López por la izquierda una vía de penetración que no acababa de cristalizar. El partido se fue volviendo espeso dejando como recurso una posible genialidad. Lo importante era no encajar, y Kovalov dio un nuevo aviso al disparar con picardía desde fuera del área. El resultado permanecía inamovible de milagro hasta que a los veintiocho minutos Catanha demostró que los goles son cuestión de rachas y cabeceó de forma impecable un excelente centro desde la izquierda de Giovanella. El hispano brasileño pudo conseguir el segundo si no se trastabilla al intentar empujar un balón franco que le envió McCarthy. Esta mínima ventaja se convirtió en peligrosa a medida que avanzaban los minutos, ya que un hipotético gol ucraniano podía dejar a los celestes sin capacidad de reacción. Reacción que no llegó Prokopenko le dio sabor rumano a su equipo con la entrada de Savu y Aliuta. El Celta mantuvo la iniciativa en el juego, pero los gases tóxicos de Chernobil se palpaban en el ambiente. La respiración se contuvo en la grada cuando Bakharev se introdujo peligrosamente en el área céltica. Afortunadamente no supo finalizar su buena acción con un remate acertado. Karpin tuvo la oportunidad de sentenciar tras una cesión del recién incorporado Jesuli. En la segunda mitad, el Shakhtar apenas inquietó, pero nadie se levantó de sus asientos hasta que el colegiado señaló el final del partido.