Los vigueses remontaron tras adelantarse dos veces el Estrella Roja La de ayer fue una de esas noches difíciles de olvidar, de las que uno se arrepiente por no estar presente en el terreno de juego. Una noche épica en la que el Celta superó a un Estrella Roja que se adelantó por dos veces en el marcador. Veinticinco minutos mágicos en la segunda mitad le dieron al equipo vigués el premio a su ambición. Ni el Estrella Roja salió con tan pocas precauciones como anunciaban los días previos ni el Celta fue capaz de imprimirle al partido un ritmo infernal desde el primer minuto.
10 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Los yugoslavos plantaron una defensa muy poblada, de cinco jugadores, aunque siempre mantenía a dos o tres futbolistas cerca de los zagueros celestes con la esperanza de poder marcar un gol que les abriera definitivamente la eliminatoria. Y así fue. El verdugo fue el mismo que en el partido de ida, Goran Drulic, que realizó a la perfección un movimiento de desmarque que cogió desprevenida a la defensa celeste y recibió un buen balón de Bunjevcevic, que alojó en la portería. Este tanto elevaba una barrera demasiado grande entre el Celta y la siguiente ronda de la Uefa, ya que eran necesarios tres goles. La continuidad en Europa pasaba por la realización de una noche mágica. Mostovoi parece recuperar parte de su magia y de una genialidad llegó la primera ocasión: el ruso deja pasar por debajo de sus piernas un pase de Giovanella, el balón le queda a Gustavo López cuyo disparo se va ligeramente desviado. Doriva en un potente lanzamiento desde fuera del área da el siguiente aviso de que el Celta iba a dejarse la piel mientras todavía hubiera alguna opción, por pequeña que fuera. Intensa reacción El premio a la intensa reacción no tardó en llegar y en el minuto 22 Catanha se estrenó en Europa con un tanto para la esperanza. El hispano brasileño remachó un remate forzado de Benni que tras superar a Kocic se marchaba fuera. El sueño no tardó en desvanecerse nuevamente. Yago cometió un error en una cesión que Drulic, nuevamente, aprovechó demostrando su talento de cazagoles. Había que lanzarse al abismo sin paracaídas. No quedaba otra opción. Víctor Fernández dio entrada a Vagner y Jesuli. El Celta salió a morder, a morir con las botas puestas. Vagner sacó su calidad y sacó las mejores virtudes del portero yugoslavo. Siguiente acción: penalti sobre Catanha. Gustavo López no falló. La afición se calienta y el sueño resurge. Balaídos comenzó a vivir el fútbol en su máxima expresión, una de esas noches que prometían épica. Catanha recibe en un lateral, cede a Gustavo, ve a Benni en el punto de penalti y el sudafricano se reencuentra con el gol. Colosal. Faltaba el zar. En una noche de ensueño, Mostovoi no podía pasar inadverido. El ruso destapó el tarro de las esencias, creó una jugada magistral que obligó a la defensa balcánica a cometer un penalti para detener su avance. Gustavo López lo transformó por el mismo sitio. Catanha puso la guinda antes de que Drulic completase un hat-trick que no le sirvió para nada.