El Dépor estará con los dieciséis mejores de Europa

REDACCIÓN A CORUÑA

DEPORTES

XURXO LOBATO

LIGA DE CAMPEONES No fue un gran Dépor. Ni siquiera un buen Dépor, pero ayer volvió a hacer historia. El equipo de Javier Irureta hizo una demostración de corazón, que no de cabeza ni de cualidades. Fue el día del barullo. Y en esto, del caos, surgió un uruguayo, Walter Pandiani, que a base de goles y acciones decisivas está reivindicándose como un fijo en el esquema de Javier Irureta.

24 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Mientras Makaay llama a la puerta y Tristán se empeña en hacer oposiciones a la suplencia, el Rifle continúa a lo suyo, que no es otra cosa que dar rendimiento. Gracias a la victoria ante el conjunto de Atenas, el Deportivo estará presente en la próxima fase de la Champions League. El equipo de Javier Irureta competirá con los dieciséis mejores de la máxima competición europea de clubes. Además del prestigio para el club blanquiazul, el logro supondrá unos suculentos ingresos. El acceso a la segunda fase del torneo significa para los coruñeses que, como mínimo, se habrán garantizado en la Liga de Campeones mil millones de pesetas. A partir de ahora, la cifra se irá incrementando en función de los puntos que vaya conquistando el cuadro de Javier Irureta. Pero para llegar a esta situación de pivilegio, el Dépor las pasó moradas sobre el cesped de Riazor contra unos griegos, algo, futbolísticamente incorrecto. El campeón de la Liga española debería pasar por encima de un conjunto de elite heleno. Pero no fue así. Djalminha, que siempre exige como si lo diera todo, se guardó un remanente de su calidad en la cartera. Fue el autor de las mejores jugadas del encuentro, pero en la mayor parte de las ocasiones se perdió en los fuegos de artificio. Al final, cuando fue sustituido, volvió a dar muestras de una escasa educación y de falta de solidaridad con sus compñaeros al abroncar a Irureta que, impasible, como previendo el gol que se avecinaba, miraba para otro lado. Fue justo después de la sustición, cuando Tristán aún estaba mirando dónde se colocaba, cuando llegó el magistral centro de Fernando _¡que partidazo el suyo!_ y Pandiani, alias el Rifle, remató con la cabeza, el alma y el corazón para descorchar la botella del delirio en el estadio de Riazor. Pandiani marcó ayer su segundo gol en la Liga de Campeones. Además, fue el autor de la asistencia a Naybet en Atenas. En la Liga, el jugador uruguayo también ha marcado dos goles y fue objeto de un penalti. Casi nada para un jugador que parecía carne de banquillo.