El Bernabéu se acercó al lleno, con 73.000 espectadores España venció sin demasiadas dificultades a la débil Israel en un Santiago Bernabéu casi lleno. El combinado camina sin dificultades en un asequible grupo de clasificación al Mundial 2002, tras dos victorias consecutivas, pero su fútbol sigue sin convencer desde la Eurocopa. La selección de Camacho carece de la alegría, contundencia y seguridad en sí misma que poseía antes del campeonato celebrado en Holanda y Bélgica.
07 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El espíritu y la actitud de los españoles frente a un público entregado son intachables, pero su fútbol ofrece dudas. La selección se mueve a impulsos, sin continuidad y sólo a raíz del 2-0 fue capaz de serenarse, tocar, brillar y pasar por encima de su oponente. El partido pasará a los libros de la historia del fútbol no por el juego sino por el resultado, lo más importante en competición oficial, el llenazo en Madrid y los debús de Rubén Baraja y del céltico Henrique Catanha. Pese al triunfo frente a un rival sin luces y de nulo bagaje internacional, España evidenció defectos que ya son recurrentes. En la portería, Casillas es una gran realidad y tiene un futuro esplendoroso por delante, pero no ofrece seguridad en los balones bombeados. Sale con valentía, lo cual ya representa una virtud, pero mide mal y carece de jerarquía en área pequeña. Y eso es un problema serio si el contrincante no es Israel, sino más físico y contundente. A nadie escapa tampoco que el centro de la zaga español es demasiado lento y los laterales apenas se prodigan en ataque. Los expertos Abelardo y Hierro sufren con rivales rápidos que saben moverse entre las líneas, como quedó claro en la primera jugada del partido, cuando Revivo dejó solo a Mizrahi, que desaprovechó un gol cantado. El malagueño, ausente del equipo desde el segundo partido de la Eurocopa, frente a Eslovenia ordena y manda como nadie, es contundente, pero se ve obligado a recurrir en exceso a las faltas. Menos mal que España tiene a Mendieta, uno de los mejores futbolistas de Europa en la actualidad. Atesora todas las virtudes que adornan al futbolista moderno. Físicamente es un privilegiado y es polifuncional, lo que aprovecha José Antonio Camacho para situarle en cualquier puesto de la zona ancha. El valenicianista es regular, constante, siempre en progresión, humilde, tiene pegada, es letal en los balones parados y lee de maravilla los partidos. La visita del miércoles a Austria puede dejar prácticamente zanjada la clasificación.