Pandiani empató para el Dépor ante la Real y se autoexpulsó con una patada Irureta no sabía qué hacer. «¿Le doy un beso o le salto al cuello?», caviló en el banquillo. Pandiani, héroe y villano, había dado el empate al Dépor y había sepultado la superioridad numérica de que disfrutaba el Dépor en los siete minutos que estuvo en el campo.
23 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El Rifle mojó nada más llegar. Djalminha, brazos en jarra, le miró a los ojos antes de sacar una falta letal. «¿Dónde la quieres?», preguntó el brasileño. «En el puñetero medio de la frente», respondió el uruguayo. Dicho y hecho. Cabezazo picado y chicharro. Dos minutos después, a Pandiani se le ocurre zurrarle a Gurrutxaga en las narices del árbitro. A la calle. Irureta, en pie, apoyado indolentemente contra el banquillo, lo intuyó. Ni lo miró. Pandiani tampoco. La cara del técnico, como si le llegase el recibo de la luz. El partido se había quebrado tras el descanso con la expulsión de Loren. Irureta reaccionó de inmediato con un rombo en la medular y dos delanteros. Djalma y Pandiani revolucionaron el partido, pero el primero se rompió y el segundo se autoexpulsó. Una lástima, porque la Real estaba contra las cuerdas hasta ese momento y las fuerzas volvieron a nivelarse después en un segundo tiempo enloquecido en el que llovieron las ocasiones y pudo pasar cualquier cosa. El empate del Dépor, cosechado a pesar de que López Nieto abrasó a faltas a los coruñeses, mantiene invictos a los de Irureta, que firman un notable arranque en el campeonato. La imbatibilidad en la Liga de los blanquiazules _ayer, dorados_ duró cinco minutos, el tiempo que tardó Jankauskas en echar el jarro de agua fría tras un pase largo de Collet. Helder se quedó, Molina nada pudo hacer, bronca de Irureta a su defensa y a remar contra corriente. Con el gol, la Real se agazapó para buscar la contra con las salidas de Aranburu. De Pedro y Collet trabajaban las bandas con inteligencia. Jankauskas ponía la guinda con jugadas como en la que hizo harina a Helder y a Donato y ensayó una vaselina que casi se traga Molina. El Dépor favorecía las contras realistas con demasiadas pérdidas de balón en el centro del campo. Al cogerlos en pañales, los donostiarras descolocaban al equipo coruñés. Pese a todo, Fran tuvo el empate en un buen remate con la derecha, como también Víctor, derribado antes de que pudiese tirar, y Valerón, en un rechace. Tristán, que tras el rapapolvo que Irureta le echó el viernes corrió algo más, ense