La armada piragüística gallega quiere triunfar en Australia

SIMÓN DE FRANCISCO A CORUÑA

DEPORTES

Cinco hombres y dos mujeres partieron ayer hacia Sydney El próximo martes 26 de septiembre comenzarán las pruebas de piragüismo en los Juegos de Sydney, unas pruebas donde competirán ocho gallegos, seis hombres y dos mujeres. Todos, excepto Pedro Areal, partieron ayer hacia Australia desde el aeropuerto de Peinador en Vigo. La expedición está formada por Alfredo Bea, David Mascato, José Manuel Crespo, David Cal, Ana Penas, Teresa Portela y Jovino González.

18 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Mucha ilusión en la maleta En la maletas llevan muchas dosis de ilusión y algunos, incluso, han dejado un hueco para guardar una posible medalla. Es el caso de Alfredo Bea y David Mascato, que competirán juntos en clase C-2. «El objetivo es llega a la final y quedar entre los cinco primeros», señala Bea. El palista pontevedrés va a disputar sus terceras olimpiadas y no quiere venirse otra vez de vacio. Para José Crespo, también de Pontevedra, el principal objetivo es entrar en la final de C-1 mil y quinientos metros. «Lo veo difícil, pero no imposible. Si alcanzo la final, o reviento o gano». Así de ilusionado llega Crespo a su segunda cita olímpica. David Cal es el benjamín del grupo. Con 17 años, el de Vilariño irá como suplente en C-1. «En estos juegos no competiré, pero espero estar a tope para ganar en Atenas, dentro de cuatro años». El futuro se pinta prometedor para este estudiante de tercero de BUP. Jovino González es el último de los chicos. A punto de cumplir 25 años, este vigués repetirá en Sydney cita olímpica. «Quería competir en K-1 mil metros, pero la Federación al final me metió en la distancia de 500 metros. No es mi prueba, pero pienso ir a por todo», señala. Completan el grupo dos chicas, Ana Penas y Teresa Portela. La primera espera seguir con su progresión y lograr una medalla: «En Barcelona llegé a semifinales, en Atlanta terminé sexta y ahora mi objetivo es terminar tercera o cuarta. El oro es imposible». Algo parecido piensa Portela, de 18 años, quien todavía no se cree que vaya a participar en unos juegos: «Es el máximo sueño de un deportista».