Una resonancia mostró que el ligamento se está recuperando Sergio Fernández probablemente no tendrá que pasar por el quirófano para ser operado de la rotura del ligamento cruzado de su rodilla derecha, ya que la resonancia magnética a la que fue sometido ayer en la clínica de Fátima demostró una buena evolución en el proceso de cicatrización. No obstante, Genaro Borrás recordó que la decisión aún no está tomada y que no se tomará hasta dentro de unos diez días: «Mantiene el trayecto y la tensión del ligamento cruzado anterior y la resonancia ha mostrado que no se ha desestructurado más. Aunque lo que queda está bien conservado, lo que sucede es que sigue faltando un setenta por ciento del ligamento».
08 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El médico celeste explicó asimismo que el defensa «va a empezar ahora un tratamiento de potenciación durante diez días y luego empezaría a ejercitarse en el campo. Ésto no significa que se haya salvado del quirófano, pero se va a hacer todo lo posible para que no tenga que pasar por él». Por último, el galeno recordó que, si todo marcha satisfactoriamente, Sergio podrá jugar en tres o cuatro semanas pero que, si finalmente una mala evolución obligase a efectuar una intervención quirúrgica, el tiempo de convalecencia sería de unos seis meses. En este último caso, el Real Club Celta se vería en la necesidad de fichar a algún jugador para ocupar el puesto del asturiano. «Estaba muy preocupado» Por su parte, el jugador señaló que los resultados de la resonancia son una buena noticia: «Estaba muy preocupado, no tanto por las molestias sino porque es una lesión complicada que puede acarrear consecuencias graves, pero ahora estoy más tranquilo». El defensa añadió que «para pasarlo mal ya tuve suficiente cuando me comunicaron el tipo de lesión», aunque puntualizó que no se arrepiente de haber jugado contra el Zenit: «Me pasó ese día como me pudo haber pasado cualquier otro». El asturiano espera que la recuperación siga siendo favorable para volver «cuanto antes» a los entrenamientos y a la competición y comentó que le resulta «muy triste» no poder ayudar al Celta «tanto en el inicio de la Liga como en la primera eliminatoria de la Copa de la UEFA». El zaguero asturiano sufrió una rotura parcial del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha el pasado mes de agosto que le impidió viajar a Sidney para participar en los Juegos Olímpicos con el resto de los internacionales sub-21. No obstante, ayer aseguró que lo le preocupa es la evolución de la lesión «porque el hecho de haberme perdido los Juegos ya tengo olvidado y superado».