FÚTBOL / SEGUNDA DIVISIÓN Compostela y Racing de Ferrol ensayaron con carácter amistoso el encuentro que volverán a disputar dentro de veinte días en A Malata, ya inmersos en la Liga. Ballesta empezó con un once que probablemente no diferirá en muchos nombres respecto al que afrontará la competición oficial. No obstante, aprovechó la segunda parte para dosificar fuerzas y dar minutos a los integrantes del banquillo. Luis César tuvo que repartir su plantilla para hacer frente a dos partidos en la misma jornada y tomó buena nota de los futbolistas que están a prueba.
20 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El campo no ayudó al espectáculo ya que las intensas lluvias que cayeron en los días previos al encuentro hicieron imposible pasar el cortacésped y la hierba estaba demasiado alta. Presión ferrolana Ambos contendientes se emplearon con intensidad pero evidenciaron poca pegada. En la primera mitad fueron más ambiciosos los ferrolanos. El técnico hizo hincapié en la presión para ahogar la salida de balón del rival y sus discípulos interpretaron las consignas a rajatabla. El Compostela, lastrado por las ausencias en la línea de ataque, se mostró más conservador y tuvo más problemas para llegar a los dominios de De Navas. No obstante, las ocasiones estuvieron bastante repartidas. Emidio tuvo la oportunidad más clara en sus botas al paso por el minuto dieciocho. Pablo le sirvió un balón de oro que envió alto cuando tenía todos los pronunciamientos a su favor. Los santiagueses amagaron más que pegaron. Sobre todo en el tramo final del periodo inicial, con un remate defectuoso de Anxo, que resbaló después de deshacerse de su par, y en un cabezazo flojo de Biscay con el tiempo casi cumplido. Tras el descanso se sucedieron las sustituciones y pudo verse más equilibrio en el juego. El Racing siguió aplicándose en la presión pero el Compos recuperó fluidez. El resultado se decantó en una acción a balón parado, a falta de un cuarto de hora. Aguado lanzó un córner al segundo palo y Adriano remató de cabeza. El central brasileño quedó conmocionado sobre el césped y fue inmediatamente sustituido por Rodri. El Racing nunca le perdió la cara al encuentro. Jugó con desparpajo pero se diluyó en los últimos treinta metros. Por momentos buscó los balones colgados hacia el área pequeña pero unas veces la zaga rival y otras Rafa supieron contrarrestar con eficacia el peligro.