Un demarraje da a Teteriouk la etapa y el maillot amarillo

Manuel García Reigosa
M. G. REIGOSA SANTIAGO

DEPORTES

Aprovechó la subida desde Bertamiráns para abrir brecha Con el mercurio por encima de los treinta grados, el sol abrasando como pocas veces en un verano irregular y el asfalto a modo de parrilla, el pelotón de la Volta enrolló cadena sin tregua, al norte de los cuarenta kilómetros por hora que se preveían como una media rutera alta.

15 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Un recorrido plagado de toboganes, la perspectiva de la Vuelta a España a escasos días y los intereses de todos los equipos por engrosar palmarés propiciaron una etapa nerviosa, plena de ataques y neutralizaciones, hasta que Andrei Teteriouk, del Liquigas-Tapa, demarró con fuerza a falta de cinco kilómetros. En medio de la guerra de guerrillas de las diferentes formaciones con la intención de llegar al esprint, dio un golpe de mano y se fue con decisión, aprovechando también la prolongada aunque no dura pendiente de la carretera de Noia. Si bien los porcentajes de la subida no eran demasiado altos, los hombres rápidos del pelotón acusaron la orografía y el corredor de Kazajistán rompió la carrera. El suyo fue el ataque exitoso de la jornada. Pero antes probó fortuna un largo rosario de nombres, entre ellos varios ilustres. Tras superar el alto de Campolongo, coronado en primera posición por Pedro Jiménez, del Fuenlabrada, un nutrido grupo en el que sobresalían nombres de fuste como los de Casero, Casagranda, Merks, Chechu Rubiera, Roberto Heras o Fernando Escartín, entre otros, empezó a abrir metros y arañar segundos hasta conseguir una ventaja cercana al minuto. Había demasiados mariscales y el pelotón absorbió la intentona. Tras el reagrupamiento llegó el segundo obstáculo montañoso de la jornada, el alto de Curtis, de segunda categoría. El Vitalicio Juan Miguel Mercado pasó en cabeza, seguido del Kelme Escartín. Fue precisamente el de Biescas el que volvió a convertirse en protagonista porque después del kilómetro ochenta tentó de nuevo a la fortuna en una escapada en la que también entraron el propio Mercado, Pavel Tonkov, Casero y Zarrabeiti. Reagrupamiento Esta vez el pelotón tardó más tiempo en reaccionar y dejó que las distancias en el crono llegasen a ser de 2''34''''. Pero cuando hay entendimiento en el gran grupo las escapadas están condenadas a la evaporación. Eso es lo que ocurrió. El interés de unos por llegar al esprint, de otros como el Banesto por ganar la Volta con hombres como Piopoli y el del Fuenlabrada por conservar el amarillo, sin perdir de vista la posibilidad de una nueva victoria parcial, provocaron una aceleración válida para completar la caza. A ocho kilómetros para la línea de meta el pelotón voló, al paso por la meta volantes de Bertamiráns. Fue entonces cuando Teteriouk vio la oportunidad y subió de vueltas los desarrollos de su montura, al límite de las fuerzas. Su compañero Moreni y el Jazztel Salmerón olieron su rueda pero pronto tuvieron que desistir. Aunque había tiempo para un postrer reagrupamiento, el kazajo logró una ventaja en torno al medio minuto que hizo valer hasta la línea de meta.