El portero detuvo tres penaltis y le marcó un gol a la Roma El partido de ayer frente a la Roma se resolvió en los penaltis. Y bastó Cavallero para acribillar a los delanteros italianos. Hasta tres penas máximas detuvo el argentino, dando así pruebas de su clase y seguridad. El relato de los penaltis es breve: Catanha falló el primero, Giovanella marcó el segundo, Vagner el tercero y Cavallero el cuarto. En medio, bajo los palos, el guardameta del Celta se bastó para detenerlo todo. Fue lo mejor de los anodinos 90 minutos de Balaídos.
12 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Víctor Fernández planteó el juego como un test para los que no habían podido jugar algún encuentro. Con ese objetivo salieron al campo los Vagner, Catanha y compañía. Y Vagner fue el primero en llevarse las ovaciones del respetable. Exhibió el ex romano una gran ambición en el control del centro y una enorme técnica personal en el desplazamiento hacia el área contraria. Fernández eligió su clásico 4-2-3-1 para recibir a la millonaria escuadra romana. Los italianos, plagados de teóricos suplentes, plantearon el choque atrasados y pendientes de Nakata. La falta de acoplamiento en la inédita formación viguesa provocó que los primeros minutos del encuentro estuvieran más centrados en las acciones individuales de los jugadores célticos que en el juego colectivo que acostumbra a mostrar el Celta. Y en eso llegó el primer «gatillazo» de Catanha. Sólo ante el meta italiano, el brasileño envió un disparo a la grada de Marcador, como queriendo confirmar que el gol es caro en el Celta. El equipo de la primera parte estuvo obligado a inclinarse hacía la banda derecha, por inoperancia de la contraria. Ni Tomás ni Juanfran tuvieron su día. En realidad, el encuentro rescató el aburrimiento que suele presidir la pretemporada y que el Celta evita con la Intertoto. El tedio se desvaneció levemente en el minuto 38 con un «Dorivazo» desde fuera del área, pero no evitó que el público recurriera a las palmas para animar el ambiente. Ya en las postrimerías de la primera parte, los italianos aparecieron en ataque con un disparo de Nakata que no inquietó a nadie. La segunda parte animó el encuentro, por la salida de algunas estrellas como Totti, Batistuta o Candela. En el Celta se notó la presencia de rodados como Giovanella y Karpin. Pero Catanha no logró finalizar las dos ocasiones claras que se le presentaron. Los italianos lo lograron en el 68, tras aprovecharse Del Vecchio de un error de Noguerol. Y es que en la segunda parte, al canterano le tocó bailar con Batistuta, un depredador del área.