Francia cumplió

Fernando Iturribarria

DEPORTES

CHARLES PLATIAU / REUTERS

La campeona del mundo supera a Italia con un «gol de oro» de Trezeguet Rotterdam fue en la noche de ayer un nuevo hito apoteósico de una Francia camino de la leyenda. El campeón del mundo ganó por primera vez un título fuera de sus fronteras en un sorprendente vuelco al marcador cuando ya estaba condenada.

02 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Al igual que ante Portugal, de nuevo decidieron sus delanteros de refresco. Wiltord empató en el tiempo añadido el tanto inicial de Delvecchio y Trezeguet marcó el gol de oro a los 104 minutos tras gran jugada de Pires. La suerte, la victoria y la justicia recompensaron la audacia y el riesgo en una final vibrante de escasa calidad. La Francia más italiana del campeonato apeló al carisma, la raza y el corazón al borde de la muerte. Paolo Maldini se veía ya alzando el trofeo a la globalización del catenaccio. Los azzurri eran campeones en uno de sus mejores partidos. Pero Cannavaro falló un despeje y Wiltord dio vida al conjunto que con mayor convicción, ganas y entusiasmo buscó la victoria. En Bélgica y Holanda, la selección bleu se ha despojado de su estigma de equipo casero. Había cosechado sus dos precedentes trofeos internacionales en su feudo de París. En 1984 ganó la final de la Copa de Europa de Naciones a España en el Parque de los Príncipes. Hace dos años se proclamó campeona del mundo ante Brasil en el Stade de France. El poderío hegemónico del imperio monopolar galo no conoce fronteras. Ya ha aprendido a triunfar en el extranjero, su asignatura pendiente.