El evento tuvo tan sólo once minutos de duración La Eurocopa se inauguró en el Estadio Rey Balduino de Bruselas con una corta pero espectacular ceremonia, que rehuyó de la utilización de símbolos tradicionales de Bélgica y Holanda y apostó por la modernidad.
10 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La utilización de una música alegre y bailable presidió un acto en el que participaron 179 actores, uno de ellos un niño vestido de rojo que daba paso a cada nueva escena y destacaba entre el resto de colores utilizados, preferentemente los tonos blancos y los rojos. Un enorme balón de unos ocho metros de diámetro, lleno de unos 220 metros cúbicos de helio, y un gigante de quince metros de altura, fueron los elementos más espectaculares utilizados, junto con la suelta de centenares de globos de color blanco. En uno de los momentos más emotivos, el gigante, movido con cuerdas por actores vestidos de azul y blanco, chutó el enorme balón, lo que fue acogido por un estallido de júbilo del ya de por sí animado público. La ceremonia, que duró once minutos, y en algunos aspectos recordó los montajes habituales en los espectáculos del grupo teatral catalán La Fura dels Baus, funcionó como un reloj, sin fallo apreciable alguno, tras dieciocho meses de intensa preparación. El espectáculo, que también incluyó el uso de cinco corazones formados por globos de colores que también fueron lanzados al aire, tuvo su punto culminante al desplegarse una gran bandera con el anagrama de la Eurocopa, sostenida por el balón gigante. «Campeones, campeones» El acto concluyó con el canto del himno «Campeones, campeones», coreado por todo el estadio, y el despliegue de una banderola con el lema de la UEFA «Fair Play» (juego limpio), junto a las banderas de Bélgica y Suecia (las selecciones que disputaron posteriormente el primer partido de la Eurocopa).