El peculiar líder del Racing

Paulo Alonso Lois
PAULO ALONSO FERROL

DEPORTES

FÚTBOL Apenas diez minutos después del final del partido contra el Gandía, un jugador de baja estatura y complexión débil sale más deprisa de lo habitual de los bajos de A Malata mientras el vestuario del Racing vive una fiesta histórica. Veintidós años después, el equipo ferrolano acaricia el ascenso a Segunda y Carlos Padín, que una hora antes enloquecía con un gol de bandera a los más de diez mil aficionados que se dieron cita en el estadio_ se escabulle sin dejar rastro.

06 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Padín había cogido el balón en la frontal del área y, tras sentar a dos defensas, inventó una vaselina para batir al larguirucho Espín. Él es así, una versión modesta de Djalminha. No exenta de polémica, como la copia original. El domingo marcó el gol de su vida. «Ainda non o vin porque o luns paseino durmindo. Pero xa me recrearei porque teño o partido grabado», señala. Los dos últimos años han sido de contrastes para Padín. Tras ser uno de los pilares de que el Fabril disputase dos promociones de ascenso, se encontró con una situación inesperada. El equipo coqueteaba con el descenso y Ballesta le apartó del grupo por faltar a un entrenamiento. El filial bajó a Tercera y el jugador de Catoira se marchaba a los 23 años sin triunfar en el primer equipo. Sólo una plaga de bajas facilitaron su debut el 14 de febrero de 1998 en Zorrilla. Salió de titular contra el Valladolid y fue sustituido por Deus, otro de los artífices del éxito del Racing y máximo goleador del equipo, con trece tantos. En el Racing, Padín es la referencia en ataque. Juega de media punta y su imaginación rompe las férreas defensas de Segunda B. Pero quiere más. «O equipo está nunha posición óptima e eu me encontro moi ben a nivel persoal. Pero o meu mellor momento ainda está por chegar», avisa. Además, no ha creado un problema. Sólo trama una posible celebración del ascenso: «Ainda non o decidimos. Pero igual nos poñemos o pelo verde e branco».