BALONCESTO / PLAY OFF DE ASCENSO A ACB
25 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El pabellón Paco Paz recordó ayer sus años en la ACB y registró en el segundo encuentro del play off un ambiente en el que se ya acariciaba el ascenso a la categoría máxima. Multitud de coches y unos aledaños inundados de gente ponían los prolegómenos del partido que le daría la segunda victoria al Ourense frente al Menorca Básket. Previendo la afición que se acercaría, el club repartió a la entrada del pabellón banderillas con las insignias del club que se ondearon durante todo el partido. A pesar de que la mayoría del público rozaba ya la madurez y los jóvenes no acudieron en masa al encuentro, desde el primer momento los espectadores tomaron parte activa en el partido, no como había ocurrido en el inicio de la serie, en el que la afición se mostró más bien tímida ante su equipo. En el palco de autoridades, lo más nutrido del baloncesto español. Desde Óscar Quintana, ex-entrenador del Fuenlabrada en ACB, hasta José María Rojo, vicepresidente de la Federación española de baloncesto, pasando por Ángel Palmi, director ténico, además del presidente de la Federación gallega. También, Salva Maldonado, ex del TDK y que quizás acudió al pabellón para ver las posibilidades de su anterior equipo para mantenerse en ACB si el Menorca lograse el ascenso. Abanderaban la primera fila el concejal de deportes de Ourense, Jorge Gómez Barril, el secretario Xeral para o deporte de la Xunta de Galicia y el presidente del COB. Los aficionados, los fieles al equipo, seguían en las gradas convirtiéndose en una piña sobre todo en el momento en el que el Menorca recortaba distancias y apuraba al equipo de Valdeolmillos poco después del descanso. En los laterales de las gradas, la parte más vacía del pabellón, la peña ourensana del COB, que ya había acudido al primer encuentro y que fueron los más volcados con su equipo. Eso sí, hubo tiempo incluso para una pequeña pelea entre ellos que no llegó a nada serio. En los momentos finales del encuentro, un público coreando en todo momento a su equipo que ha visto como en la segunda ocasión los aficionados han respondido, sin llenar el pabellón, pero dejando un buen sabor de boca para los próximos encuentros, quizás ya en ACB.