Y Lendoiro «voló» en el Playa

Alfonso Andrade Lago
ALFONSO ANDRADE A CORUÑA

DEPORTES

CÉSAR QUIÁN

UNA LIGA PARA GALICIA Voló por el aire, y además varias veces. El presidente del Deportivo fue la víctima principal de la noche loca del Playa Club, donde la plantilla del Deportivo al completo se sacudió hasta hartarse toda la presión acumulada durante nueve meses de campeonato de Liga.

20 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los jugadores, encabezados por un espídico Lionel Scaloni, convirtieron al presidente del Deportivo en un Boeing 727 que planeó por el cielo de todo el Playa Club. Tal vez él no lo sepa, pero en varias ocasiones estuvo a punto de formar parte del techo del local, debido a la altura que alcanzaron sus looping.Lendoiro se debatía entre la felicidad del momento, reflejada en su rostro extasiado, y la incomodidad del vuelo sin motor, pensando tal vez en los inconvenientes del aterrizaje forzoso.Pero poco importaba lo que pudiese suceder. Era un momento para liberar tensiones, para disfrutar del instante deportivo más grande de todos cuantos vivieron este título.Eran las cuatro de la madrugada, pero no hacía ni quince minutos que los jugadores habían terminado con las cigalas y los percebes, regadas convenientemente con champán. Para ellos quedaba todavía mucha noche por delante. Bueno; a algunos no les llegó ni con la mañana siguiente.Pero el manteado público no sirvió a Lendoiro para librarse totalmente de la euforia de sus jugadores. Hubo todavía más protagonismo para el dirigente coruñés.En primer lugar, alguien sugirió que se tiñese el pelo de rubio o, en su defecto, de blanquiazul, para ponerse a tono con el resto de la plantilla. No cundió el ejemplo. Después, la plantilla entera coreó a los postres aquello de «¿Dónde está el Rólex, Lendoiro, dónde está el Rólex?». Parece que, tras el éxito de sus asalariados, el anfitrión de la fiesta no tendrá más remedio que rascarse el bolsillo para premiar a los héroes del 19 de mayo. El título bien merece el esfuerzo.Al regresar de la fuente de Cuatro Caminos, los jugadores abandonaron el autocar descapotable junto a la puerta de Tribuna de Riazor y se fueron directamente al Playa Club tras acicalarse un poco en el vestuario.El Deportivo tuvo el detalle de invitar a unos pinchos a los responsables de prensa, que permanecieron en el anexo al comedor hasta que concluyó el banquete del equipo.A su término se desató la euforia con la tarta de los campeones. Lendoiro, Irureta y Fran _uno para todos_ fueron los mosqueteros que empuñaron la daga que acribilló el pastel. En él figuraban las firmas de todo el equipo, y la leyenda «Deportivo, campeón 99-2000».El champán empezaba a hacer efecto: Fernando encabezaba el tren de los jugadores, que recorría las mesas al grito de «ahora más que nunca, Dépor campeón». Irureta reverdecía vivencias en un emotivo Asturias, patria querida, que cantó junto a Manel y César. Éste y Jaime, con una gorra en la cabeza, exhibieron el simpático look Gran hermano. José Ramón, que celebraba su cumpleaños, fue felicitado por todo el grupo.Fuera del comedor, Pachi Dopico, vicepresidente del club, entonaba un muy sentido Miudiño, miudiño, acompañado (canto y piano) por los periodistas.