El CGAC inaugura «Rumor», una muestra que explora la estética de la destrucción a través del humor
CULTURA
El museo acoge una retrospectiva sobre la artista alemana Alexandra Ranner
13 mar 2026 . Actualizado a las 20:23 h.Una cabeza humana que flota a la deriva en un río mientras entona una cantata de Bach; un pasillo en el que unos cuerpos se desmoronan bajo el hastío de la espera; interiores estáticos y solitarios donde se vislumbra un paisaje degradado o una naturaleza primigenia; un hombre que grita reclamando calma; una materia elemental que se quiebra ante la mirada. Así son los vídeos, esculturas, maquetas y fotografías que conforman el universo de Rumor, una retrospectiva sobre la artista alemana Alexandra Ranner (Osterhofen, 1967) que se podrá visitar en el CGAC (Centro Galego de Arte Contemporánea) de Santiago hasta el 27 de septiembre.
La obra de Ranner, que escapa a cualquier intento de clasificación, aborda temáticas como la soledad, el colapso, la indefinición del espacio, los lugares anteriores y posteriores a una catástrofe, la suspensión de estados y acontecimientos o el tiempo entre un pasado arcaico y un futuro que no termina de perfilarse. Todo ello se articula a través de la representación de seres humanos, animales, paisajes, arquitecturas, interiores y ruinas que interactúan entre sí construyendo una estética de la destrucción y el absurdo.
Pero, a pesar del dramatismo y la teatralidad de la propuesta de la alemana, en sus creaciones siempre subyace un denominador común: el humor como conjura frente a la violencia de la realidad, lo grotesco como subversión de la lógica y la insensatez en los gestos o las acciones. En Rumor, esa voluntad aparece reflejada en la paradoja, el absurdo y, sobre todo, la luz que irradia cada pieza. Una luz —oscura, radiante, ominosa— que crea una atmósfera que sucumbe ante la polisemia de lo impreciso.
Una «belleza» que trasciende el hiperrealismo de la fotografía
Durante el acto de presentación de Rumor, celebrado ayer con la presencia de la propia Alexandra Ranner, la comisaria de la muestra, Piedad Solans, destacó que la obra de la alemana —que expone por primera vez de manera individual en un museo español— es heredera de toda la historia del arte y, por tanto, presenta una dimensión de la «belleza» que trasciende el hiperrealismo propio de la fotografía, al tiempo que recupera un elemento que la arquitectura moderna ha tendido a olvidar: la presencia de otras criaturas. «En la utopía de las vanguardias generalmente se presentan edificios, construcciones, arquitecturas caja donde se mete a las personas y se ignora por completo la naturaleza. En esta exposición hay una presencia de todos los seres, y estos seres sobreviven al colapso, a esa destrucción que presenta la obra», apuntó Solans.