Fallece a los 87 años el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique

La Voz REDACCIÓN / AGENCIAS

CULTURA

Bryce Echenique, retratado en el año 2019.
Bryce Echenique, retratado en el año 2019. Europa Press

Autor de novelas como «Un mundo para Julius», «La vida exagerada de Martín Romaña», «Tantas veces Pedro» y «Reo de nocturnidad», miembro clave de la segunda generación del bum latinoamericano, vio ensombrecida al final su trayectoria por acusaciones de plagio de 16 artículos periodísticos

11 mar 2026 . Actualizado a las 00:13 h.

El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939), uno de los últimos representantes del boom latinoamericano, falleció a los 87 años, según confirmaron este martes la Casa de la Literatura Peruana y la Cátedra Vargas Llosa en sus redes sociales y recoge la agencia Efe. La muerte del autor de novelas como Un mundo para Julius y La vida exagerada de Martín Romaña -ganador del Premio Planeta 2002 por la novela El huerto de mi amada- fue adelantada, en un primer momento, por medios como el diario El Comercio y la emisora RPP, que citaron a fuentes cercanas al escritor.

La información fue confirmada posteriormente por Álvaro Vargas Llosa, el hijo mayor de Mario Vargas Llosa, quien manifestó en la red social X su «enorme pesar» por la muerte de Bryce Echenique, mientras que el también escritor peruano Jorge Eduardo Benavides señaló que «esta mañana nos ha dejado el queridísimo amigo Alfredo Bryce Echenique».

No hace mucho, en noviembre, la Caja de las Letras del Instituto Cervantes había recibido el mecanoscrito original de Un mundo para Julius, la novela más icónica del octogenario escritor peruano, referente de la segunda generación del boom de la narrativa latinoamericana. El original fue escrito a máquina a finales de los años sesenta del siglo pasado. Son 458 páginas sin anotaciones, pero con correcciones de la mano de su autor. La donación fue realizada por Julio Ribeyro Cordero, el hijo de otro gran escritor peruano, Julio Ramón Ribeyro, commo informa Miguel Lorenci, de la agencia Colpisa.

Un mundo para Julius ofrece un retrato de un sector feliz y despreocupado de la oligarquía limeña. Fue elegida como la mejor novela peruana de todos los tiempos en una encuesta entre 80 escritores y críticos peruanos para la revista Debate. Ganó el Premio Nacional de Literatura de Perú en 1972 y el de mejor novela publicada en Francia en 1974.

La cineasta Rossana Díaz Costa, la adaptó al cine en el 2021. Bryce Echenique se confesó «conmovido» por el acto de entrega celebrado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima, en unas jornadas de homenaje al autor peruano, que recordó sus años universitarios. «El mundo peruano es sui generis, se repite siempre, y tiene una fuerza y una vitalidad especial», apuntó tras pedir a la nueva generación de escritores que sean «constantes» y se sientan «libres» para la creación.

Ángel Esteban, catedrático de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Granada, encontró el manuscrito por casualidad en una visita al hijo de Ribeyro en París, en busca de cuentos inéditos del escritor. Entre cajas y libros descubrió las casi 500 páginas del original mecanografiado de Un mundo para Julius que Bryce regaló hace más de cinco décadas a su querido amigo. Esteban solicitó permiso a la familia de Ribeyro para incorporar el original al legado del escritor peruano en el Instituto Cervantes.

El propio escritor depositó el legado el 18 de junio del 2019 en la Caja de las Letras, un fondo compuesto por varios de sus libros dedicados a amigos y que será abierto dentro de cien años.

Entre esos libros -depositados en la caja 1216- se encuentran precisamente versiones en distintos idiomas de su obra más reconocida, la citada novela Un mundo para Julius. El autor peruano aseguró entonces sentirse «profundamente agradecido» tanto por esta iniciativa como por el recibimiento en la ciudad Madrid, donde residió varios años.

«Dicen que las ciudades son sus gentes y Madrid son mis amigos. Estoy profundamente agradecido de haber venido aquí, a ver a unos amigos, y lo agradezco de todo corazón. Mis amigos madrileños han estado a la súper altura y les agradezco con todo el alma», señaló entonces el autor en declaraciones recogidas por Europa Press.

El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, bromeó con el tiempo establecido por Bryce Echenique para la apertura, asegurando que cuando se abra la caja dentro de un siglo «se podrá saber qué piensa de los amigos». «Quien haya leído sus memorias sabe el valor que Alfredo le da a la amistad, el tesoro que dice que tienen las ciudades en las que ha vivido. Es por ello que ha pedido a algunos de sus amigos españoles que le devuelvan libros que él dedicó para donarlos como testimonio de amistad», explicó García Montero.

En el 2021 con motivo de una charla en Lima en la que anunció que preparaba, el último libro que publicaría, Permiso para retirarme, tercer volumen de sus Antimemorias, recordó su tiempo parisino y cuestionó a los autores del boom por no haber escrito sobre las ciudades en las que fraguaron sus mayores éxitos.

Ante un auditorio que llenó dos salas del Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería peruana, y que dejó a decenas de personas sin poder ingresar al recinto, como relataba Efe, el escritor repasó su carrera literaria, sazonándola con ese humor que era su marca distintiva.

Durante su intervención, en la que respondió a comentarios y preguntas del crítico literario peruano César Ferreira, Bryce explicó que en su juventud viajó a París para ser escritor siguiendo «el mito» que representaba el norteamericano Ernest Hemingway. «Ahora puedo decir, con el correr de los años, que fui más feliz que Hemingway, quien decía que para ser feliz en París era necesario estar enamorado de una chica bella y ser muy pobre», comentó.

En muchos momentos con los ojos cerrados, como si se transportara en el tiempo, el narrador también evocó la gran amistad que lo unió con el argentino Julio Cortázar y la influencia que tuvo este en su obra, ya que, según dijo, «a diferencia de todos los escritores del boom escribía sobre el país donde vivía». «Cortázar fue el primero en escribir sobre París... traté de seguirlo», señaló antes de resaltar que otro de sus grandes amigos fue el peruano Julio Ramón Ribeyro, quien incluso le puso título a su primer libro de cuentos Huerto cerrado. «Yo quería ponerle un título atroz, que era El camino es así y él me dijo: ''No seas bestia, a esto hay que llamarlo Huerto cerrado'', y yo le dije: ''Será así y tú serás el responsable''», relató en medio de las risas del auditorio.

Bryce afirmó que «el descubrimiento» de su estilo se dio con el cuento Con Jimmy en Paracas, incluido en su primer libro e incluso aseguró que su novela Un mundo para Julius es «una continuación de 600 páginas» de ese relato.

Agregó que emplea su tono coloquial característico porque para él «el lector viene a ser esa persona a la cual tú le das un abrazo y le cuentas una historia».

El también autor de La vida exagerada de Martín Romaña mencionó al francés Stendhal entre sus «grandes mentores» literarios y reiteró que en esa novela buscó escribir sobre París, la ciudad en la que vivía, a diferencia de lo que hicieron los autores del boom, incidió en su reproche.

«¿Cómo se puede vivir en una ciudad y no escribir nada sobre ella?», preguntó antes de decir que escribir sobre París le hizo «sentir peruano».

Recordó que al llegar a la capital francesa los escritores del bum ya se habían marchado a Barcelona, por lo que no tuvo mucha ligazón con ellos y «los sentía lejanos» porque consideraba que tenían «una carencia importante [al no] hablar de las ciudades donde vivían».

«Ellos no salían del colegio militar Leoncio Prado; yo quería un sargento Gamboa francés, que la malpapeada fuera italiana», señaló en alusión a La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa.

Bryce también dijo que decidió escribir sus recuerdos con la denominación de antimemorias por influencia de la cultura francesa y del escritor André Malraux, autor de un libro de título similar.

Además de las grandes influencias que fueron el norteamericano Hemingway y el francés Stendhal, Bryce mencionó al español Miguel de Cervantes Saavedra, de cuya ironía admitió ser tributario. «Cervantes ha sido mi pasión toda mi vida y todavía aún ahora todos los días voy lo leo por cualquier parte», aseguró. 

Tras decir que «la ironía no es el humor grueso sino una sonrisa» y que siempre consideró que «lo más entrañable en una novela es el personaje central», cerró el repaso de su vida y su carrera diciendo que, si pudiera volvería, a repetir todo lo que hizo.

«Diría que fui honesto, escribí con ganas de escribir y de ser leído, y agradezco al público en general el cariño... uno escribe para que lo quieran más», concluyó.

En el 2009 Bryce Echenique fue multado con 41.000 euros por plagiar 16 artículos de diversas publicaciones periódicas por parte del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) de Perú, por cuanto se verificó que copió 16 textos de varios medios periodísticos, algunos de España. Entre los autores plagiados ilegalmente, Sergi Pámies, Juan Carlos Ponce, Francesc-Marc Álvaro y Eulalia Solé. Fueron publicados originalmente entre los años 1986 y 2006 en rotativos como La Vanguardia y El Periódico de Extremadura, en las revistas Jano Quehacer y en el portal web contexto.org. Bryce Echenique alegó que fueron reproducidos con su firma pero sin su autorización. En el 2019 aseguró que fue absuelto de las acusaciones de plagio: «Contraté un abogado, gané el juicio en primera y segunda instancia y la Fiscalía no solo me absolvió plenamente sino que archivó el asunto definitivamente».