Una joven artista española hace la fotografía más grande del mundo

Doménico Chiappe MADRID / COLPISA

CULTURA

Simulación de la fotografía del ojo de una hectárea en un campo de trigo, como se verá en la primavera del 2026
Simulación de la fotografía del ojo de una hectárea en un campo de trigo, como se verá en la primavera del 2026 Almudena Romero

La fotógrafa descendiente de agricultores Almudena Romero crea la imagen de un ojo, del tamaño de una hectárea, en un campo de trigo

07 feb 2026 . Actualizado a las 12:02 h.

Una fotografía que mide una hectárea, la «más grande jamás realizada», está siendo revelada poco a poco en medio del campo. La autora es Almudena Romero, española de 39 años que reside en Reino Unido, cuyo recorrido como fotógrafa lo inició con las técnicas más antiguas de este oficio y la condujo a explorar la fotosíntesis para revelar un negativo o el uso de colores vegetales para teñir fotos. Descendiente de una familia de agricultores de Valencia, Romero asegura que empezó sus «experimentos en el jardín de mi abuela y quise imprimir las imágenes directamente en las hojas, como si fuera papel fotográfico. Después pensé: por qué no cultivar las plantas para sembrar una imagen y volver a entender la fotografía como 'escribir con luz', algo que se puede hacer perfectamente sin cámaras ni lentes».

Este recorrido la llevó a desarrollar su obra Farming Photographs, en la que retrata un ojo en un sembradío de trigo, donde «cada trozo es un píxel» y que estará en su plenitud de observación en primavera. «Este proyecto quiere reflejar nuestro impacto en la tierra», sostiene Romero, cuyo 'herbario original', un juego de 55 fotografías impresas en vegetales, ha sido adquirido por el Museo Nacional de Gales. «El ojo tiene rasgos de varios géneros, razas, edades. Un ojo colectivo que alerta sobre el cambio climático».

Realizada con la colaboración del Instituto Nacional de la Investigación Agrícola francés (Inrae), que la guio en los diferentes tonos que tenía cada variedad de trigo, la obra se planificó durante tres años. «Es algo pionero, que sabía que se podía hacer pero no exactamente cómo. Lo primero fue hacer un test de colores, luego una simulación del mosaico. Nada es veloz en la naturaleza», asegura Romero, que comenzó su investigación artística en abril del 2023 y eligió el «trigo de invierno que solo se puede plantar en noviembre».

Aliados y enemigos

El año pasado, la obra sufrió un revés, cuando las lluvias arrasaron con el cultivo, en Toulouse, Francia. «Muy típico en la agricultura pero inusual en el arte», dice Romero. En este nuevo intento «la imagen empezará a verse bien a partir de marzo y durará hasta junio, depende del sol». El trabajo se documentará con drones y los curiosos que se acerquen podrán verla gracias a espejos convexos colocados alrededor.

No se han hecho modificaciones genéticas para lograr los colores, sino una cuidada selección de tipos, en la que participó también Nicolás Langlade. «Los colores los pone la naturaleza. Hay algunos que se conocen bien, como los de la hierba para el césped, porque hay estadios de fútbol que piden un verde muy específico. Pero en el trigo no era importante», mantiene Romero, que obtuvo visibilidad en los festivales fotográficos de Arlés y de París en el 2021 y comenzó a exponer en museos e instituciones francesas.

Si en la siembra del 2024 el clima no ayudó, esta temporada sí. «Ha helado y eso es muy bueno porque el mayor peligro que teníamos era que las malas hierbas crecieran antes que el trigo. En la agricultura intensiva se usan entre siete y nueve ciclos de pesticida, pero el nuestro es un proyecto ecologista. Esas hierbas murieron con el frío y el trigo va adelante».

Ahora Romero está pendiente de la aparición de conejos, que también podrían tragarse parte de los 1350 píxeles uno a uno. «Hemos puesto alrededor del ojo unas variedades que les gustan más para que no se coman la obra de arte». La fotografía desaparecerá cuando sea cosechada y se convierta en harina.