La polémica entre Uclés y Pérez-Reverte: el cruce de declaraciones entre el «sectarismo» y la «honestidad»

G. V. REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

David Uclés y Arturo Pérez-Reverte
David Uclés y Arturo Pérez-Reverte Sandra Alonso / Rodrigo Jimenez

El autor de «La península de las casas vacías» anunció hace unos días que no asistiría a unas jornadas en Sevilla por la presencia de Aznar y Espinosa de los Monteros, pero también por el planteamiento que se había hecho del propio evento. Pérez-Reverte ha cancelado las conferencias y mantiene que el andaluz conocía el plantel de expertos

29 ene 2026 . Actualizado a las 17:35 h.

Dos titanes literarios y dos modos de pensar completamente opuestos hacían saltar esta semana los plomos de la cultura, pero también de la política y de la memoria histórica. A un lado de esta polémica, el escritor del momento, David Uclés. El jiennense, de 36 años, superventas con La península de las casas vacías, reciente premio Nadal con La ciudad de las luces muertas y premio San Clemente, anunciaba el domingo que no iba a participar en unas jornadas sobre la Guerra Civil. El lugar, Sevilla; la fecha, entre el 2 y el 5 de febrero; el título -que cambió a lo largo de las horas-: 1936: la guerra que todos perdimos. El escritor andaluz expresaba en un vídeo en sus redes sociales que debía ser «honesto y fiel» a sus principios y que no podía verse «en el mismo cartel que estos dos individuos». Esos individuos son el expresidente del Gobierno, José María Aznar -«la persona que más daño físico ha hecho al pueblo español recientemente»- e Iván Espinosa de los Monteros, de Vox, que «ayudó a fundar un partido que atenta contra mi libertad de expresión, mi derecho a existir, y que defiende unos valores que no comparto y contra los que lucho».

Uclés insiste y reinsiste en que no conocía cuál era el cartel de ponentes de esta cita, que llegaba a su edición número 11, organizada por la Fundación Cajasol y coordinada por el también literato Arturo Pérez-Reverte y por el periodista andaluz Jesús Vigorra.

El padre del Capitán Alatriste no tardó en responder, definiendo a su oponente como «sectario e ignorante». «Es un síntoma siniestro, revelador, de lo que precisamente Letras en Sevilla pretende poner de manifiesto con esta su XI edición: el sectarismo y la ignorancia de David Uclés son un claro indicio de que hay sectores ideológicos en España que no desean debates ni razones, sino simplezas demagógicas, trincheras de odio y desprecio que hagan imposibles diálogos, acuerdos o reconciliaciones», decía el escritor de Cartagena.

Dos figuras

Aunque en esta historia hay más implicados, más ponentes que se cayeron del cartel, dos pesos pesados se enfrentan ahora poniendo sobre la mesa que son las dos caras de una moneda. A Uclés y Pérez-Reverte les separan casi 40 años. Como es obvio, por esta diferencia de edad, también les separan su número de publicaciones y obras. Y lo que es obvio y público: les separa claramente su forma de pensar. Pero si algo les une, es que ambos expresan sus opiniones abiertamente. 

El andaluz es ya una auténtica figura de opinión. Todo en torno a él crea expectación, alimentada por el fenómeno de La península de las casas vacías, su tercera novela, y libro al que dedicó 15 años de trabajo. Este escritor, músico, dibujante y traductor cuenta precisamente en esa obra uno de los relatos más impresionantes de los últimos tiempos sobre la Guerra Civil. En ella están plasmados, con el condimento indispensable del realismo mágico, los recuerdos de su familia. 

Hace unos meses, tras conocer que había sido reconocido con el premio San Clemente, Uclés valoraba con toda profundidad sus sentimientos para La Voz. «Para mí es una inmensa alegría hacerme con ese premio, principalmente por dos motivos. El primero, más obvio, es por el jurado porque mi novela tiene un punto de querer fortalecer la memoria democrática del país y el futuro está en los jóvenes; y en estos tiempos de ultraderecha es importante que lean sobre lo ocurrido», reflexionaba el autor en una auténtica declaración de intenciones.

Su otro sentimiento, su vínculo con Galicia. Tanto, que se siente compostelano. «Yo había empezado a escribir la novela (La península de las casas vacías) en el 2009. A pesar de que en el 2011 ya tenía 500 páginas escritas, la reescribí hasta en cinco ocasiones. En el 2015, llegó un momento en el que necesitaba encerrarme un año para avanzar, y a pesar de que yo no había pasado nunca de Madrid hacia el norte, decidí coger una maleta y plantarme en Galicia, una comunidad que, por la forma de ser de sus gentes, por su mitología, cuadraba muy bien con el realismo mágico buscado. Necesitaba, sobre todo, un lugar donde sentirme tranquilo, y Santiago me dio eso y mucho más», afirmaba en el 2024 a este periódico.

Al margen de su extraordinario éxito literario y que miles y miles de lectores se hayan instalado en Jándula, su pueblo imaginario basado en Quesada, Uclés tiene mucho de estrella del rock. «Fascina que Sabina devore el libro y le dedique un soneto», decía a La Voz en enero del 2025. También ha contado sus problemas de salud -una arritmia cardíaca severa de la que se operaba el pasado año- o que es homosexual. 

Memoria histórica

Al margen de que en el congreso de Sevilla estuviesen Aznar o Espinosa de los Monteros, había otro aspecto que desafinaba en estas jornadas.Y ese era el planteamiento de base, presente en el título del evento: 1936: la guerra que todos perdimos. Ese nombre, en modo afirmación, descontroló todo, tanto que Pérez-Reverte aseguró que se trataba de un error de maquetación. Incluso la Fundación Cajasol cambió el cartel para enfocar el modo del evento en tono interrogativo. Es decir, ¿La guerra que todos perdimos? 1936-1939. 

Nada de esto supuso un arreglo. Y es que Uclés asegura que ya defendió sus principios sobre la memoria histórica en su obra. «Yo intenté que la obra fuese objetiva, con rigor histórico, aunque no neutral. Sirve para hacer memoria... Al final esa honradez histórica la viven los lectores. He realizado entrevistas en medios muy de derechas y de izquierdas y no he tenido críticas negativas. Pude haber encontrado el tono, que es el de escuchar al otro y no soslayar nada. Contar lo que pasó. No se puede hablar de la Guerra Civil pintándola solo de blanco o negro. Hay grises, matices», decía. 

Pérez-Reverte

El tono del debate en solo cuatro días ha subido tanto que el miércoles Pérez-Reverte anunciaba que se suspendían estas jornadas. Dice que la retirada de Uclés y otros ponentes, como Antonio Maíllo o Carmen Calvo, han desembocado en «amenazas violentas». «La intención expresada en las redes sociales por grupos de ultraizquierda, proponiendo manifestarse de forma violenta ante el lugar donde está previsto celebrar la XI edición de Letras en Sevilla la semana próxima nos hace aconsejar a Cajasol que aplace hasta nueva fecha los debates anunciados», expresaban los organizadores en un comunicado. 

Uclés brindaba por lo que considera una «reparación/victoria». «Victoria porque parece que no estamos tan dormidos y nos atrevemos a señalar mensajes que blanquean el fascismo y el franquismo, por mucho poder que tenga el organizador», decía en Instagram.

Pérez-Reverte, por su parte, tiene en su extensa carrera literaria obras centradas en la Guerra Civil. Desde su primera gran novela, Línea de fuego, hasta La Guerra Civil contada a los jóvenes. Mantiene que el evento del conflicto mantenía la equidistancia entre bandos. En diferentes entrevistas e intervenciones ha explicado como, para él, la guerra fue un golpe de Estado ilegítimo contra un gobierno legítimo y, a partir de ahí, una guerra violenta con atrocidades en ambos bandos, y que no ve uno de los capítulos más negros de la historia del país como una historia entre buenos y malos. Para el autor de La piel del tambor o Una historia de España, el conflicto debe conocerse «con rigor» y considera que la memoria histórica está dominada por políticos y no por historiadores.

Centrado en Podemos

Arturo Pérez-Reverte señaló ayer a un partido en concreto como culpable de la suspensión del evento en Sevilla. «Tal es el resultado de una campaña intolerable de presiones que desde el partido Podemos y medios afines se ha estado ejerciendo sobre algunos participantes, a fin de hacerles renunciar a su intervención en unas jornadas cuyo contenido estos conocían perfectamente y cuya asistencia habían confirmado hace meses sin planear objeción alguna», insistía.

El coportavoz de Podemos, Pablo Fernández, criticaba hoy la postura del literato y le criticaba por caer en un «ridículo espantoso» al culpar a su formación del aplazamiento de la XI edición de Letras en Sevilla. Comparte además con Uclés que el hecho de que suspendan estas jornadas es un «acto de reparación» a las víctimas del franquismo.

«A partir de ahí, que al señor Pérez-Reverte se le vaya la pinza y empiece a culpar a Podemos (...) Pues eso será una cosa que tendrá que explicar el señor Pérez-Reverte», ha concluido en unas declaraciones a Cuatro.