Los mejores papeles de Celso Bugallo

M. V.

CULTURA

A la izquierda, arriba, Bugallo en «El buen patrón»; abajo, en «Amador»; a la derecha, de arriba a abajo, en «La noche de los girasoles», en «Los lunes al sol» y en «Mareas vivas».
A la izquierda, arriba, Bugallo en «El buen patrón»; abajo, en «Amador»; a la derecha, de arriba a abajo, en «La noche de los girasoles», en «Los lunes al sol» y en «Mareas vivas».

Del Mariñeiro Sixto de «Mareas vivas» al hermano de Ramón Sampedro en «Mar adentro», pasando por su Amador de «Los lunes al sol»

21 dic 2025 . Actualizado a las 20:31 h.

Tras una extensa trayectoria en teatro, Celso Bugallo (Vilalonga, 1947-Pontevedra, 2025) dio el salto al cine a finales de los noventa a las órdenes de José Luis Cuerda. Debutó tarde, a los 52 años, pero enseguida se convirtió en una presencia importante del audiovisual español y gallego, honesto interpretativamente, capaz de dotar de humanidad a cada uno de sus personajes. Se habituó a vestirse de secundario, pero siempre acababa robando la escena, tanto que quienes le dirigieron y quienes le acompañaban en plano coincidían en que cuando se le enfocaba la toma ganaba. Su trabajo siempre se apoyó en la escucha —herencia de las tablas— y en la economía de gestos, en una forma de estar extraída de la mismísima vida cotidiana. 

En distintas ocasiones, Fernando León de Araona —su director predilecto, bajo cuyas órdenes se puso en Los lunes al sol, Amador y El buen patrón— subrayó que Bugallo aportaba al set densidad humana, que su mayor virtud era la coherencia moral de sus personajes, hombres comunes atravesados por conflictos sociales, nunca caricaturas. Actores que compartieron rodajes con él siempre han destacado su disciplina teatral: llegaba con el texto trabajado y dispuesto a cambiarlo si el momento lo exigía; solía escuchar más que hablar. Lograba que en sus personificaciones se reconociese a alguien real.

Estos son algunos de sus papeles más destacados

Mariñeiro Sixto en «Mareas vivas» 

En las series, Bugallo mantenía el mismo método que en el cine. Analizaba el contexto histórico, se estudiaba a fondo la biografía invisible del personaje y practicaba una estricta contención emocional. El del Mariñeiro Sixto de Mareas vivas —producida por Voz Audiovisual y emitida en la TVG entre 1998 y el 2002— fue su primer papel en la pequeña pantalla. Profundamente enraizada en el mundo del mar, esta figura representaba al hombre curtido por la dureza del trabajo, portador de una sabiduría popular conseguida a base de vivencias y lealtad. Su interpretación elevó a un sujeto aparentemente discreto y lo convirtió en fundamental para la memoria colectiva, testigo y sostén de la vida cotidiana de aquel pueblo.

El vicario de «La lengua de las mariposas»

Celso Bugallo estaba en Ámsterdam cuando su madre le llamó y le dijo que el director de Amanece que no es poco le estaba buscando. Inmediatamente regresó a Galicia, y el resto ya es historia. Su primera vez en el cine fue en La lengua de las mariposas (1999), un emotivo drama ambientado en la España de la Segunda República en el que el gallego encarnó a un cura que simbolizaba la complejidad de las identidades rurales previas a Guerra Civil. 

Amador en «Los lunes al sol»

Dirigida por Fernando León de Aranoa, Los lunes al sol (2002) retrata a un grupo de obreros desempleados luchando por conservar su dignidad después del cierre de un astillero. Bugallo encarna aquí a Amador, personaje de reparto, pero clave en la atmósfera comunitaria del filme. Su labor en este icono del cine social español del siglo XXI lo consolidó como colaborador recurrente con Aranoa. Para preparar su personaje, pasó tiempo en antiguos barrios industriales del norte, observando rutinas y conversaciones, intentando captar sus cansancios. En varias ocasiones, dijo que este era el papel al que más cariño le tenía. Con él, ganó el premio Mestre Mateo a mejor actor de secundario. 

José Sampedro, hermano de Ramón Sampedro, en «Mar adentro»

El personaje de José Sampedro supuso un antes y un después en la carrera de Celso Bugallo. El drama de Alejandro Amenábar, estrenado en el 2004, adapta la historia real de Ramón Sampedro y su lucha por el derecho a una muerte digna. Como hermano del protagonista, el actor pontevedrés ofrece una presencia contenida que equilibra la intensidad emocional de un largometraje que ganó el Óscar a la mejor película de habla no inglesa y que le valió, con su ternura mediando en el conflicto familiar, el Goya al mejor actor de reparto. En una entrevista, Bugallo contó que en su día había tenido la suerte de conocer al verdadero José Sampedro, que le había llevado a su casa, que le había enseñado la habitación de su hermano Ramón, que seguía exactamente igual, y que habían pasado juntos la tarde, charlando. Años después, Amenábar destacaría su capacidad para sostener el drama sin subrayados. 

Amadeo en «La noche de los girasoles»

La noche de los girasoles (2006), dirigida por Jorge Sánchez-Cabezudo, aborda un suceso violento en un pueblo aislado, donde Bugallo es Amadeo, un experimentado cabo de la Guardia Civil, envejecido y moralmente complejo. En su piel está la tragedia de quienes afrontan dilemas éticos en zonas legalmente en sombra. En su caso, elige no cumplir con el deber por amor a su hija. 

Amador en «Amador»

De nuevo bajo la batuta de Fernando León de Aranoa, Bugallo interpretó en el 2010 a Amador en esta fábula homónima sobre una mujer inmigrante que cuida a un hombre anciano. Su actuación, nominada a la medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos, aporta a esta película, que en realidad es política, una ternura y una fragilidad capaces de elevar a universal el tema de la soledad. Todo aquí, como casi siempre, es una excusa para hablar de otras cosas.

El padre de Sito Miñanco en «Fariña»

Un sencillo pescador, un hombre honrado que trae al mundo a un histórico narcotraficante. A Eugenio Miñanco, padre de Sito Miñanco, personifica Bugallo en Fariña (2018), y lo hace enriqueciendo el mosaico narrativo del poder y la ilegalidad en la costa atlántica. Su presencia aporta credibilidad histórica y autoridad; es uno de los papeles televisivos más recordados de su carrera fuera del cine.

Fortuna en «El buen patrón»

En esta sátira social de León de Aranoa sobre el mundo empresarial español, que llegó a los cines en el 2021, Bugallo interpreta a un empleado leal que con gestos mínimos expresa la derrota y la frustración del trabajador medio. Fortuna le valió una nominación al Goya como mejor actor de reparto, destacable su maestría en roles aparentemente pequeños, pero decisivos en la construcción del tono del filme. 

Servando en «Terra de Miranda»

Bugallo es uno de los rostros más reconocibles de Terra de Miranda, el drama costumbrista por capítulos, producido por Voz Audiovisual y emitido desde el 2001 en la TVG. Aquí da vida a Servando, personaje recurrente en la extensa narrativa de la serie, un vecino más del pueblo con gran arraigo en la vida rural y sus pequeñas grandes historias. Crítico con su trabajo, autoexigente, convencido de no haber dado todo lo que tenía que haber dado, Bugalllo tenía un talento tan discreto como enorme.