El director de «Sirât» presenta «HU. Bailad como si nadie os viera», una instalación que permanecerá en el Reina Sofía hasta el 20 de abril
18 dic 2025 . Actualizado a las 18:57 h.«No creo que gane el Oscar, pero estoy muy tranquilo y en paz. He conseguido lo que quería, que era que el público conectara con Sirât. Ya es un mérito estar en las quinielas con una película tan hacker en estos tiempos de algoritmo». Son las palabras del cineasta gallego Oliver Laxe a pocas horas de que se sepa si finalmente la cinta escogida por la Academia de Cine para representar a España pasará el primer corte para llegar a los Oscar.
Lo tiene todo de cara. Ya ha recibido dos nominaciones a los Globos de Oro, a mejor película de habla no inglesa y a mejor banda sonora original, así que sería muy difícil no verla en la shortlist de los premios de la Academia de Hollywood. «Siento mucho agradecimiento, vengo de la base, de nadar contracorriente durante muchos años con muchos proyectos y estoy muy tranquilo. Si mañana se acabara todo... Es que los cineastas somos unos pesados, nos damos demasiados premios. Ya esta bien de 'Sirât', ¿no?», bromeaba esta mañana en el Museo Reina Sofía.
Todo enmarcado en un acto donde ha presentado una instalación que permanecerá en el Espacio 1 del Edificio Sabatini del recinto hasta el 20 de abril del 2026 y que está muy relacionada con la cinta que le ha dado a conocer al gran público.
En todo caso, el autor de películas como Mimosa u O que arde ha dejado claro que desea que esta película llegue lo más lejos posible. «Soy ambicioso, no te lo voy a negar. Ahora mismo está siendo muy bonito compartir la película en Estados Unidos. Es una película que se va a distribuir en 85 países, en salas de cine, en templos», dijo.
«Estoy muy agradecido y es potente y eso significa el legitimarme para mis siguientes películas, equivale a libertad: cuanto más lejos llegue más plantas tendrá el edificio de mi próxima película desde el cual voy a hacer lo mismo que con Sirât, tirarme de la azotea, que es lo que tiene que hacer el artista. Si con Sirât subí 20 plantas, ahora creo que estamos mínimo en 200 plantas y lo que vamos a hacer es lo que necesita la gente, que es que el artista muera antes de morir, que su cuerpo sea un lienzo y se deje atravesar por la obra de arte, que se dé a la obra», concluyó.