Del perreo al púlpito: cuando el reguetón se redime en la fe

Javier Becerra
JAVIER BECERRA REDACCIÓN / LAVOZ

CULTURA

Daddy Yankee en la Semana de la Música Latina de Billboard hablando de su conversión religiosa.
Daddy Yankee en la Semana de la Música Latina de Billboard hablando de su conversión religiosa. Pedro Pablo Cortés | EFE

La conversión cristiana de Daddy Yankee no es una excepción. Antes estuvieron Farruko, Ariel Kelly, Redimi2 y Almighty, entre otros

10 nov 2025 . Actualizado a las 12:40 h.

No existe en la actualidad música más demonizada y cuestionada que el reguetón y todas las ramificaciones urbanas conectadas con él. Las críticas no solo son musicales, sino también morales. El contenido explícito de muchas de sus letras, donde una concepción machista y violenta del sexo se muestra con total transparencia, lo ha puesto en el disparadero, generando una constante polémica. A ello se suma la glorificación del dinero y el poder, reflejando el universo pandillero y lo que se ha denominado como el gánster latino.

Todo este mundo parece estar en las antípodas del mensaje cristiano. Por eso, los signos de admiración se multiplicaron cuando Daddy Yankee, el intérprete de Gasolina —himno del reguetón de vieja escuela—, anunció su cambio de rumbo vital. Durante un concierto en Puerto Rico en diciembre de 2023, el artista declaró: «A todas las personas que me siguieron, sigan a Jesucristo, que él es el camino, la verdad y la vida». Era su despedida de los escenarios, y añadió: «Por mucho tiempo intenté llenar un vacío en mi vida que nadie pudo llenar. En ocasiones aparentaba estar feliz, pero faltaba algo para hacerme completo».

Parecía entonces que todo quedaría ahí, pero el cantante ha vuelto a los estudios para plasmar su nueva identidad espiritual. Lo demostró en su presentación en los Premios Billboard de la Música Latina 2025, donde estrenó su primer disco de temática cristiana, Lamento en baile. El título alude al Salmo 30:11-12 de la Biblia que dice: «Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio y me ceñiste de alegría». Yankee justificó su transformación recordando otros casos de cristianos renacidos que abrazaron la fe tras perderse en el descontrol: «Todo el mundo tiene un propósito en su vida: el mío fue este camino donde yo creía que me iba a ir para siempre, y Él (Dios) me dijo: "No, no, no. Yo te voy a traer pa'trás, de donde tú saliste. Ahí te quiero, anunciando el mensaje de donde yo te saqué; te vas a quedar ahí"».

Por muy chocante que pudiera parecer, no es el único caso de artista urbano que da un volantazo radical a su vida tras descubrir la fe. Farruko, el cantante de la polémica Pepas —una canción que exalta el consumo de drogas y que ha calado en el público infantil—, anunció en 2022 un nuevo perfil espiritual. Renegaba de todo: «Sabe Dios a cuántos de sus hijos les hice daño. Y hoy en día me paro como un varón a decirles que me perdonen como ser humano, porque el amor empieza por el perdón». Desde entonces canta temas como Nazareno y Viaje sin rumbo, con mensajes de redención. Hasta la conversión de Daddy Yankee, era el símbolo máximo del reguetonero arrepentido.

Rimas que siguen a Dios

Ariel Kelly es un músico dominicano cuyo primer disco, Juan 3:16 (2000), ya mostraba claramente su impronta religiosa. Aunque se inició en el estilo callejero, pronto canalizó esa energía hacia otro sentido, impulsando el género urbano cristiano. En ese mundo, Redimi2, también dominicano y converso, es uno de los grandes referentes. De hecho, su nombre artístico proviene de la palabra redimido, y el número dos simboliza la unión entre él y Dios. Lo plasma en canciones donde proclama: «Tengo mil razones pa' seguir creyendo, mil razones pa' no rendirme; aunque el camino se torne difícil, sé que tú estás ahí firme». Además de cantar, Redimi2 es conferenciante y predicador, participando en eventos cristianos en todo el mundo.

Otro caso sonado de mutación religiosa se encuentra en Almighty. Cubano y figura destacada del trap latino, colaboró con Bad Bunny, Daddy Yankee y Anuel AA. Tras ser diagnosticado de esquizofrenia y recibir tratamiento, encontró consuelo en los textos sagrados. En el 2019 anunció su conversión, cambió su nombre artístico y comenzó a predicar. En los últimos tiempos, sin embargo, se ha puesto en duda la firmeza de ese compromiso debido a los altibajos de su trayectoria.

Muchos consideran al puertorriqueño Funky el padre del reguetón cristiano. A finales de los noventa, tras una crisis matrimonial, el cristianismo le hizo virar. Lo expresó en la canción Cambio de plan, donde canta: «Y yo sin merecer, Dios cambió mi plan», y se convirtió en una figura icónica de un movimiento con gran fuerza en Latinoamérica, donde muchos ven una respuesta al reguetón más crudo y explícito. Hoy ese circuito cuenta con festivales, premios y plataformas propias en internet. Otros nombres destacados son Manny Montes, Indiomar y Alex Zurdo, continuadores de un estilo que mezcla ritmo urbano con mensaje espiritual.

Se trata de la redención de un género que, sin dejar rapear sobre el ritmo del denbow, ha encontrado un insólito camino. O no tanto. En el rock n' roll, la música que generó el terremoto juvenil de los cincuenta, generando también infinitos señalamientos morales, aparecieron casos similares. Little Richard, el histriónico intérprete de Tutti Frutti, por ejemplo, también se quiso salvar haciéndose predicador.

Portada del disco de Rosalía
Portada del disco de Rosalía Noah Dillon. | EFE

La conexión de Rosalía con la luz divina 

Sin poder calificarla como reguetonera, Rosalía se ha adentrado en ese género en numerosas ocasiones a lo largo de su carrera. La más célebre es el single Con altura con J Balvin, uno de los temas más bailados y coreados del pop nacional de los últimos años. En su caso, también hay un interés especial por la religión. Ya viene de atrás: su disco El mal querer (2018) contiene numerosas referencias en ese sentido. En el recién editado Lux, este interés se ha explicitado mucho más, generando un intenso debate sobre el significado de su propuesta.

En Lux, la artista catalana explora una relación muy personal con lo sagrado, sin adscribirse a una religión concreta, pero recogiendo la estética, los símbolos y el imaginario del cristianismo como vía de expresión artística y emocional. En la portada del álbum aparece vestida con un hábito de monja. Hay una constante aparición de cruces, rosarios y cánticos. Todo ello se suma a declaraciones recientes como: «Siempre he tenido el deseo de, ¿cómo puedo acercarme a Dios? ¿Cómo puedo estar más cerca de Dios? Ese sentimiento espiritual siempre ha estado ahí, solo que no lo he racionalizado ni intelectualizado». Otra declaración que llamó mucho la atención fue: «Me gustan las monjas porque son ciudadanas celestiales».

En el disco aparecen canciones como Porcelana, que incluye fragmentos en latín como «Ego sum lux mundi» («Yo soy la luz del mundo»), tomados de la Biblia. En Mio Cristo Piange Diamanti, convierte la figura de Cristo en un símbolo de sufrimiento transformado en belleza: «Mio Cristo piange diamante / Ti porto sempre», mezclando lo sagrado con lo íntimo.